24 Julio 2006 Seguir en 
Tel Aviv/Beirut/Damasco.- En medio de una maraña de ofertas y rechazos de eventuales diálogos y de esfuerzos internacionales por ganar terreno en la solución de la crisis, prosiguieron ayer los bombardeos y el lanzamiento de misiles en el Líbano y en Israel, con más muertos y más desplazados.
Durante el 11º día de conflicto, la milicia libanesa Hezbollah anunció su conformidad con que el gobierno libanés negocie con Israel, por medio de un mediador, el intercambio de los dos soldados israelíes que mantiene secuestrados -lo que originó la crisis- por presos árabes que hay en cárceles israelíes. Y el viceprimer ministro israelí, Shimon Peres, se ocupó de aclarar que su país rechaza cualquier conversación con Hezbollah. "Sólo con el Líbano", dijo Peres.
Asimismo, por primera vez, Siria -país al que se señala con fuerte influencia sobre Hezbollah- se manifestó dispuesto a conversar con Estados Unidos acerca de las posibles soluciones, pero Estados Unidos no demoró en rechazar todo diálogo directo con Damasco. Además, Siria aboga por un alto el fuego inmediato, que Washington rechaza.
Los esfuerzos diplomáticos internacionales están siendo, en tanto, ejercidos desde varias vías: Alemania, Gran Bretaña y Francia enviaron a sus ministros de Relaciones Exteriores a la región, mientras que la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, tiene previsto arribar hoy a Medio Oriente.
Según el ministro de Defensa israelí, Amir Peretz, la clave para resolver la crisis está en el retorno a Israel de los dos soldados secuestrados el 12 de julio por Hezbollah. El ministro del Exterior libanés, Fawzi Saluj, afirmó que ambos soldados están bien y en un lugar seguro, y llamó a Naciones Unidas y a terceros países a favorecer un intercambio de prisioneros con Israel. En enero de 2004, Israel liberó a unos 400 prisioneros libaneses y árabes, a cambio de un coronel de la reserva que retenía Hezbollah y los cadáveres de tres soldados.
Otro de los esfuerzos diplomáticos fue el del rey Abdullah, de Arabia Saudí, que se reunió con embajadores de la Unión Europea (UE) y les pidió el apoyo de sus gobiernos para lograr un inmediato cese del fuego en la zona. También, Israel anunció que aceptará el despliegue de una fuerza de paz encabezada por la OTAN en la zona.
Mientras tanto, siguieron los ataques y el temor a una invasión terrestre israelí sobre el Líbano generó un desplazamiento masivo de la población del sur del país e hizo cobrar fuerza a la amenaza de una intervención militar siria en el conflicto.
Al menos 11 libaneses murieron ayer por ataques israelíes en el este y en el sur del Líbano, lo que elevó la cifra total de muertos en el país a 361 desde que Israel inició su ofensiva. Y Hezbollah anunció que murieron tres combatientes en el sur. El número de heridos rondó los 50. (DPA)
MUERTES INJUSTAS
El sheij Mahmut Aid dijo: "toda la población civil que está muriendo sin motivo alguno es lo que considero muerte injusta". Y yo pregunto: la población israelí (árabes y judíos por igual) que muere en los actos suicidas en restaurantes, en centros comerciales, en escuelas y en ómnibus, ¿no son muertes injustas? Posiblemente no. Porque esas víctimas, se supone, son infieles. También dijo: "el ejército israelí, en lugar de bombardear las zonas que ocupa la resistencia libanesa, lo hace en áreas civiles". ¿De qué resistencia libanesa habla? ¿Del movimiento terrorista Hezbollah, y de su jefe, Hasan Nasrala, al que no menciona? Israel no quiere ni un centímetro de tierra libanesa. La lucha es por la violación de esa frontera y por el secuestro de dos soldados. Los proyectiles de Nasrala -más de 50- cayeron en pueblos de habitantes árabes, y en Haifa y en Nazareth, que son ciudades donde viven árabes y judíos en paz. Con respeto.
RECLAMO
Como hijo de libaneses, pido a la comunidad árabe de Tucumán, sin distinción de religiones: a católicos, como yo; a musulmanes y a quienes profesan otros credos, que hagamos sentir los reclamos por nuestros hermanos civiles del Líbano, que nada tienen que ver en esta masacre orquestada por Israel con el apoyo total de George W. Bush. Hoy, es el Líbano; mañana, Siria e Irán. No le bastó dominar políticamente a los Emiratos Arabes Unidos, a Jordania y a Egipto. La comunidad internacional tiene que actuar en forma inmediata contra esta masacre.
Durante el 11º día de conflicto, la milicia libanesa Hezbollah anunció su conformidad con que el gobierno libanés negocie con Israel, por medio de un mediador, el intercambio de los dos soldados israelíes que mantiene secuestrados -lo que originó la crisis- por presos árabes que hay en cárceles israelíes. Y el viceprimer ministro israelí, Shimon Peres, se ocupó de aclarar que su país rechaza cualquier conversación con Hezbollah. "Sólo con el Líbano", dijo Peres.
Asimismo, por primera vez, Siria -país al que se señala con fuerte influencia sobre Hezbollah- se manifestó dispuesto a conversar con Estados Unidos acerca de las posibles soluciones, pero Estados Unidos no demoró en rechazar todo diálogo directo con Damasco. Además, Siria aboga por un alto el fuego inmediato, que Washington rechaza.
Los esfuerzos diplomáticos internacionales están siendo, en tanto, ejercidos desde varias vías: Alemania, Gran Bretaña y Francia enviaron a sus ministros de Relaciones Exteriores a la región, mientras que la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, tiene previsto arribar hoy a Medio Oriente.
Según el ministro de Defensa israelí, Amir Peretz, la clave para resolver la crisis está en el retorno a Israel de los dos soldados secuestrados el 12 de julio por Hezbollah. El ministro del Exterior libanés, Fawzi Saluj, afirmó que ambos soldados están bien y en un lugar seguro, y llamó a Naciones Unidas y a terceros países a favorecer un intercambio de prisioneros con Israel. En enero de 2004, Israel liberó a unos 400 prisioneros libaneses y árabes, a cambio de un coronel de la reserva que retenía Hezbollah y los cadáveres de tres soldados.
Otro de los esfuerzos diplomáticos fue el del rey Abdullah, de Arabia Saudí, que se reunió con embajadores de la Unión Europea (UE) y les pidió el apoyo de sus gobiernos para lograr un inmediato cese del fuego en la zona. También, Israel anunció que aceptará el despliegue de una fuerza de paz encabezada por la OTAN en la zona.
Mientras tanto, siguieron los ataques y el temor a una invasión terrestre israelí sobre el Líbano generó un desplazamiento masivo de la población del sur del país e hizo cobrar fuerza a la amenaza de una intervención militar siria en el conflicto.
Al menos 11 libaneses murieron ayer por ataques israelíes en el este y en el sur del Líbano, lo que elevó la cifra total de muertos en el país a 361 desde que Israel inició su ofensiva. Y Hezbollah anunció que murieron tres combatientes en el sur. El número de heridos rondó los 50. (DPA)
APORTES DE LECTORES
MUERTES INJUSTAS
El sheij Mahmut Aid dijo: "toda la población civil que está muriendo sin motivo alguno es lo que considero muerte injusta". Y yo pregunto: la población israelí (árabes y judíos por igual) que muere en los actos suicidas en restaurantes, en centros comerciales, en escuelas y en ómnibus, ¿no son muertes injustas? Posiblemente no. Porque esas víctimas, se supone, son infieles. También dijo: "el ejército israelí, en lugar de bombardear las zonas que ocupa la resistencia libanesa, lo hace en áreas civiles". ¿De qué resistencia libanesa habla? ¿Del movimiento terrorista Hezbollah, y de su jefe, Hasan Nasrala, al que no menciona? Israel no quiere ni un centímetro de tierra libanesa. La lucha es por la violación de esa frontera y por el secuestro de dos soldados. Los proyectiles de Nasrala -más de 50- cayeron en pueblos de habitantes árabes, y en Haifa y en Nazareth, que son ciudades donde viven árabes y judíos en paz. Con respeto.
Carlos Lichak
carloslichak@gmail.com
carloslichak@gmail.com
RECLAMO
Como hijo de libaneses, pido a la comunidad árabe de Tucumán, sin distinción de religiones: a católicos, como yo; a musulmanes y a quienes profesan otros credos, que hagamos sentir los reclamos por nuestros hermanos civiles del Líbano, que nada tienen que ver en esta masacre orquestada por Israel con el apoyo total de George W. Bush. Hoy, es el Líbano; mañana, Siria e Irán. No le bastó dominar políticamente a los Emiratos Arabes Unidos, a Jordania y a Egipto. La comunidad internacional tiene que actuar en forma inmediata contra esta masacre.







