23 Julio 2006 Seguir en 
BAGDAD.- Los dirigentes iraquíes se reunieron ayer en una muestra de solidaridad étnica y religiosa, antes de que el primer ministro, Nuri al Maliki, visite la Casa Blanca, pero algunos mostraron su pesimismo sobre las oportunidades de acabar con el derramamiento de sangre sectario. El principal partido de la comunidad sunnita, que forma la espina dorsal de la insurgencia contra el gobierno dirigido por chiítas y apoyado por Estados Unidos, no participó en las conversaciones.
Al Maliki se reunirá el martes con el presidente estadounidense, George W. Bush, en Washington, y se espera que traten sobre cómo mejorar la seguridad en Bagdad, atenazada por la violencia sectaria que alimenta los temores a una guerra civil. Tropas estadounidenses podrían intervenir en los operativos de seguridad de la capital.
Presión política
“Aquellos que se oponen al proceso político quieren regresar a la dictadura”, declaró Al Maliki, un islamista de lenguaje duro, desde la fortificada Zona Verde, donde se encuentra la sede gubernamental. Su plan de reconciliación de 24 puntos, amplio en promesas pero corto en detalles, no ha logrado detener el aumento de la violencia, que sólo en Bagdad causa la muerte de unas 50 personas por día. El principal bloque sunnita, el Frente para el Acuerdo Iraquí, no apareció en la reunión de ayer. Los dirigentes de este grupo religioso tienen pocas esperanzas de que las conversaciones ayuden a reducir las divisiones. (Reuter)
Al Maliki se reunirá el martes con el presidente estadounidense, George W. Bush, en Washington, y se espera que traten sobre cómo mejorar la seguridad en Bagdad, atenazada por la violencia sectaria que alimenta los temores a una guerra civil. Tropas estadounidenses podrían intervenir en los operativos de seguridad de la capital.
Presión política
“Aquellos que se oponen al proceso político quieren regresar a la dictadura”, declaró Al Maliki, un islamista de lenguaje duro, desde la fortificada Zona Verde, donde se encuentra la sede gubernamental. Su plan de reconciliación de 24 puntos, amplio en promesas pero corto en detalles, no ha logrado detener el aumento de la violencia, que sólo en Bagdad causa la muerte de unas 50 personas por día. El principal bloque sunnita, el Frente para el Acuerdo Iraquí, no apareció en la reunión de ayer. Los dirigentes de este grupo religioso tienen pocas esperanzas de que las conversaciones ayuden a reducir las divisiones. (Reuter)







