21 Julio 2006 Seguir en 
PANGANDARAN, Indonesia.- El presidente de Indonesia dijo hoy a los equipos de rescate que continúen con la búsqueda de sobrevivientes tras el tsunami del lunes en Java, señalando que en el 2004 se encontró gente viva una semana después del enorme maremoto del Océano Indico.
Susilo Bambang Yudhoyono visitó la ciudad costera más afectada por el tsunami que mató al menos a 610 personas, dejó 312 desaparecidos y desplazó a otros 45.000 a lo largo de los 300 kilómetros de costa del sur de Java, la isla más poblada de Indonesia.
El maremoto del 2004 mató a 230.000 personas alrededor del Océano Indico, la mayor parte de ellas en la provincia Aceh de Indonesia.
Yudhoyono caminó a lo largo de la playa Pangandaran para estimar el daño producido por las olas del lunes, que destrozaron quioscos, casas y botes de pesca. Luego visitó un centro de comando para la recuperación tras el desastre y acudió a la mezquita principal para las oraciones del viernes.
Instando a operaciones de limpieza tan rápidas como sea posible, dijo a los funcionarios: "si necesitan más maquinaria pesada, pídanla".
"Quiero que el gobierno local ponga en marcha un plan para que Pangandaran se pueda recuperar e incluso desarrollarse mejor", sostuvo, mientras instaba a las personas desplazadas a regresar a la ciudad.
Varios miles de personas huyeron a campamentos en las colinas sobre Pangandaran después de las enormes olas que destruyeron la localidad y se han quedado allí desde entonces. Si bien algunos perdieron sus hogares, muchos sencillamente temen ser atrapados por otro maremoto si regresan.
El maremoto, provocado por un terremoto de 7,7 grados de magnitud en el lecho marino, llegó sin que se advirtiera a los habitantes de la costa.
Varios errores provocaron que sólo se informara de la noticia a las autoridades de gobierno, las que fueron notificadas demasiado tarde para avisar a la gente que estaban en peligro.
Yudhoyono y otras autoridades prometieron desde entonces acelerar los trabajos de un sistema de alerta temprana de tsunamis, pero dicen que el desarrollo de un método exhaustivo para el extenso archipiélago de Indonesia demorará años. (Reuters).
Susilo Bambang Yudhoyono visitó la ciudad costera más afectada por el tsunami que mató al menos a 610 personas, dejó 312 desaparecidos y desplazó a otros 45.000 a lo largo de los 300 kilómetros de costa del sur de Java, la isla más poblada de Indonesia.
El maremoto del 2004 mató a 230.000 personas alrededor del Océano Indico, la mayor parte de ellas en la provincia Aceh de Indonesia.
Yudhoyono caminó a lo largo de la playa Pangandaran para estimar el daño producido por las olas del lunes, que destrozaron quioscos, casas y botes de pesca. Luego visitó un centro de comando para la recuperación tras el desastre y acudió a la mezquita principal para las oraciones del viernes.
Instando a operaciones de limpieza tan rápidas como sea posible, dijo a los funcionarios: "si necesitan más maquinaria pesada, pídanla".
"Quiero que el gobierno local ponga en marcha un plan para que Pangandaran se pueda recuperar e incluso desarrollarse mejor", sostuvo, mientras instaba a las personas desplazadas a regresar a la ciudad.
Varios miles de personas huyeron a campamentos en las colinas sobre Pangandaran después de las enormes olas que destruyeron la localidad y se han quedado allí desde entonces. Si bien algunos perdieron sus hogares, muchos sencillamente temen ser atrapados por otro maremoto si regresan.
El maremoto, provocado por un terremoto de 7,7 grados de magnitud en el lecho marino, llegó sin que se advirtiera a los habitantes de la costa.
Varios errores provocaron que sólo se informara de la noticia a las autoridades de gobierno, las que fueron notificadas demasiado tarde para avisar a la gente que estaban en peligro.
Yudhoyono y otras autoridades prometieron desde entonces acelerar los trabajos de un sistema de alerta temprana de tsunamis, pero dicen que el desarrollo de un método exhaustivo para el extenso archipiélago de Indonesia demorará años. (Reuters).







