Una familia que vive el rock con cotidianeidad y dedicación

Los hijos de Adrián Llovera integran la banda que formó su padre. Las ganas de seguir sus pasos llevan a estos chicos a explorar en la música.

HECHO EN CASA. Los Llovera conviven entre instrumentos, aunque deben limitar sus ensayos y estudios para no molestar a los vecinos del edificio.(LA GACETA/Analía Jaramillo)
HECHO EN CASA. Los Llovera conviven entre instrumentos, aunque deben limitar sus ensayos y estudios para no molestar a los vecinos del edificio.(LA GACETA/Analía Jaramillo)
16 Julio 2006
El espectador desprevenido sólo notaría que dos de los músicos de la banda del histórico rockero Adrián Llovera son demasiado jóvenes. Pero, si no se lo dicen, no adivinaría que esos virtuosos chicos son sus hijos Franco, de 12 años, e Issac, de 15.
Para ellos, ser parte del grupo fue algo que se dio naturalmente. "Tocábamos en casa, ensayábamos, y de a poco nos fuimos metiendo", contó Isaac, quien con su verborragia reemplazó la timidez de su hermano menor.
Issac toca la batería con su padre, pero hace alrededor de un año armó su propio grupo, Initial Gravity, en el que está a cargo del teclado. Este es el instrumento que Franco toca en la banda de su padre.
Además, el mayor se encarga de los arreglos y, de alguna manera, de la coordinación de los ensayos. "Cuando hay temas nuevos tratamos de empezar con lo que compuso mi viejo, yo lo agarro, lo doy vuelta y se lo paso al resto de los músicos", contó Isaac, sin por ello mostrarse agrandado.
Claro que la relación entre estos dos chicos y su padre no entra en los parámetros de lo socialmente establecido como "normal". "Se mantiene, pero pasa a ser más un amigo que otra cosa, porque se puede hablar con él, contarle cosas... pero no es como un amigo de mi edad, porque con él puedo hablar más cosas", señaló Isaac.
Sí se mantienen los esquemas en cuanto a los estudios. "Sí, jode bastante", dijo Franco. Pero su hermano salió en defensa de Adrián y afirmó: "más o menos, nos pide que tengamos notas de más de siete".Se criaron entre ensayos, zapadas y recitales, pero sus primeros pasos en la música los dieron en el Colegio Clave de Sol (con orientación musical), siguieron con un profesor particular de piano, y actualmente asisten al Instituto Superior de Música de la UNT. "Pero mi viejo nunca nos presionó. Sólo nos acompañó y nos guió", dijo el mayor de los hermanos Llovera.
Pero ninguno se ve como músico profesional al llegar a la adultez. "Yo creo que voy a ser arquitecto (como Adrián) o diseñador gráfico, pero voy a seguir tocando, porque es lo que me gusta", aseguró Isaac.
"No voy a seguir tocando, tal vez sí con mis amigos, pero no. Por ahora voy a seguir en la banda porque me gusta...", añadió Franco. ¿Y qué diría él si dejás la música?, se le preguntó. "Y... le va a molestar", dijo Franco. Issac aclaró: "antes va a preguntar por qué, y va a tratar de conversarlo".
En alguna entrevista anterior, Adrián, quien no oculta su orgullo de padre, comentó que uno de sus hijos tuvo mucho miedo antes de subir al escenario por primera vez. Cuando LA GACETA se lo preguntó a los chicos, ambos, en silencio, se señalaron entre sí y se echaron a reír. Finalmente coincidieron en que a los dos les pasó, aunque señalaron que más dura fue la experiencia de Franco, porque en su debut también tuvo que cantar.