Los Guiot se criaron con el olor a óleo y a aguarrás

Pablo, Luciana y Martín tuvieron sus dudas, pero el arte fue más fuerte. Su padre, Enrique Guiot, fue un destacado pintor y docente.

RETRATO DE ARTISTAS. Los hermanos Martín, Luciana y Pablo, junto a su madre, la actriz Elba Naigeboren.(ARCHIVO LA GACETA)
RETRATO DE ARTISTAS. Los hermanos Martín, Luciana y Pablo, junto a su madre, la actriz Elba Naigeboren.(ARCHIVO LA GACETA)
16 Julio 2006
"Siempre dije que somos una familia cirquera, en el sentido de que la tradición artística se pasa de padres a hijos. Nos criamos en una casa donde había pinceles y olor a pintura y a aguarrás, y veíamos a mi mamá preparando alguna obra, probándose el vestuario o una máscara, o realizando una escenografía; uno va mamando todo eso", reflexiona Martín Guiot.
Martín (30) y sus hermanos Pablo (34) y Luciana (32) son artistas visuales. Esta última, además, es bailarina y trabaja con escenografías. A pesar de su juventud, han recibido importantes premios, pero sobre todo un reconocimiento nacional: en Buenos Aires o en Rosario, se sabe bien quiénes son los Guiot.
Los hermanos son hijos de Enrique Guiot y Elba Naigeboren. Enrique, ya fallecido, fue un destacado artista tucumano en la década del 60, pero también un importante y respetado profesor en la Facultad de Artes, que, con su estilo frontal y polémico, no sólo enseñaba a sus alumnos a dibujar y a pintar sino a pensar. Naigeboren lleva décadas en el teatro y ha protagonizado y coprotagonizado alrededor de 50 obras.
"Cuando vas creciendo te vas dando cuenta de que tenés un padre que trascendió, y eso la gente te lo hace notar. Llevar el apellido te abre puertas, pero en la medida en que sepás entrar. Nosotros hicimos algunos méritos propios, es verdad, pero el apellido es una fuente muy importante, y estamos muy agradecidos de eso", reconoce Martín.
Elba Naigeboren cuenta que sus hijos antes de caminar ya sabían dibujar. "Luego vivieron con su abuela que tocaba música clásica en el piano, y entonces, con ese ambiente, seguro que no iban a ser odontólogos o algo así. Los chicos lo asumieron como un hecho natural. Hoy agradecen que les hayamos abierto una ventana para la alegría; porque estas expresiones no son para obtener fama o dinero. El arte es una justificación para la alegría y para la vida", asegura.
De todos modos, si bien los tres cursaron los estudios secundarios en la Escuela de Bellas Artes, al egresar, Pablo decidió estudiar biología y Luciana psicología. Sólo Martín se inscribió en la Facultad de Artes. "De todos modos tenía muchas dudas... recién ahora estoy convencido que el arte es una elección de por vida", sostiene.
Algo similar piensa Luciana: "los tres pasamos por momentos de dudas, pero en mi caso particular, se me mezclaron mucho lo que era papá y lo que era mamá, por eso es que, incluso, mis obras plásticas las pienso como una puesta en escena; las siento como muy teatrales". "Fuimos muy incentivados desde niños, así que fue un arribo natural al arte, no un condicionamiento", aclara. Finalmente, Luciana afirma que le encanta llevar el apellido Guiot. "Siento que se nos ha dado una apertura al mundo para percibirlo de una manera más espiritual", comentó.Pablo recuerda que el arte fluía naturalmente en el ámbito del hogar. "Lo primero que disfruté fue todo lo que era la trastienda del teatro; después tuve un momento de crisis en el que no quería saber nada con el arte y me anoté en Biología, pero fue más fuerte el arte y volví a la facultad", dijo.