"El apellido es una mezcla de responsabilidad y presión"

Los Quiroga Curia ya son un clan en el teatro. Hijos de Oscar Quiroga, en el grupo La Trapacería también participan los nietos.

LA FAMILIA UNIDA. En el grupo La Trapacería participan hijos y padres.(ARCHIVO LA GACETA)
LA FAMILIA UNIDA. En el grupo La Trapacería participan hijos y padres.(ARCHIVO LA GACETA)
16 Julio 2006
"Desde niños en nuestra familia nos motivaron a realizar actividades fuera del horario escolar, nos mandaban a inglés, a títeres, a clubes deportivos y otras actividades, por lo tanto la profesión de mi viejo nos parecía medianamente común; aunque en el fondo, comparando con otros chicos sabíamos que era diferente: mientras otros tenían padres en oficios conocidos nosotros decíamos artista o director de teatro", recuerda Pablo Quiroga Curia, quien, junto con sus hermanos José y Mariano son teatristas y plásticos, y fundadores del Centro Cultural María Magdalena, ubicado en Entre Ríos 303.
Hijos de Oscar Quiroga, el creador del recordado personaje "El gamuza" que él hacía, y María la Super Chou (que interpretó Rosita Avila) y de tantas obras (fue uno de los fundadores de Nuestro Teatro), los Quiroga Curia tienen además dos hermanas, una de las cuales estudia cine. Pero, por si fuera poco, al grupo de malabares y de circo teatro La Trapacería, se han sumado Nicolás (hijo de Eleonora), Martín (hijo de Gabriela) y Juan (hijo de Pablo).
"Nos fuimos acostumbrando de a poco a tener un padre conocido y nos llevó tiempo tratar de ser nosotros mismos. Hacer arte y ser hijo de alguien importante en el mismo rubro es dificultoso, porque nunca falta el que quiere comparar. Llevar el apellido es una mezcla de responsabilidad y presión constante. Te dicen: ?que bueno lo tuyo, no es para menos, sos Quiroga?, y uno piensa: qué bueno, pero para esto me formé, me preocupé, y el talento aunque acompaña, es un trabajo de todos los días", afirma Pablo, tras advertir que el apellido abre puertas, pero "también heredás enemigos".
Pablo debutó en 1982 en el escenario, y desde entonces se convirtió en actor. "Luego pude introducir en la familia el circo urbano, como malabarista y monociclista, formando el primer grupo de circo de este género", sostiene con orgullo.
José es pintor y escenógrafo, con lo cual se vincula al oficio del teatro; tiene un taller de pintura y ambienta recitales de rock, entre otras cosas. Mariano, en tanto, es actor, dramaturgo y director; es docente en la carrera de Teatro de la Facultad de Artes, donde también enseñó Oscar Quiroga. "No sabés lo difícil que es enseñar en el mismo lugar donde lo hizo tu viejo", reflexiona.
"Todos saben que somos un clan, y discutimos mucho entre nosotros, pero para que las producciones salgan bien", asegura Pablo, quien llegó a formar parte de los últimos elencos del grupo Nuestro Teatro, del cual su padre era director; "fui el que más actuó junto a su lado, artísticamente siempre fue duro y exigente, y nos pasó esa posta para seguir adelante. Creo que en el fondo le gustaba que fuéramos artistas pero también creo que sufría mucho, porque conocía los sacrificios del oficio, pero estaba orgulloso; por ahí nos decía: está bueno lo que hacen pero no se distraigan que les falta mucho". Pablo sostiene que "somos una familia que no hace otra cosa que trabajar por la cultura tucumana y estamos orgullosos de eso, como hay otras en otros rubros. La madre de mi papá, Emilia Assaf, era directora de teatro vocacional en su juventud, así que mirá desde donde venimos".