03 Julio 2006 Seguir en 
Preocupados por la pérdida de rentabilidad de las empresas del sector, los propietarios de estaciones de servicio de Tucumán protagonizarán un paro de ocho horas hoy, en adhesión a una medida de fuerza nacional. La protesta se llevará a cabo en las estaciones de servicio que funcionan en la provincia; entre las 14 y las 22 no se venderá naftas, ni GNC. A través de esta medida de fuerza, las expendedoras de combustibles reclaman mayores márgenes de ganancia y una menor presión impositiva.
El presidente de la Cámara de Comerciantes de Derivados del Petróleo, Garajes y Afines de Tucumán (Capega), Juan Montanaro, recalcó que los empresarios del sector no solicitan que aumente el precio del combustible, sino que el Gobierno reduzca la presión impositiva al sector y que las compañías petroleras cedan parte de su rentabilidad.
La de hoy será la segunda medida de fuerza en reclamo por la situación delicada de las estaciones de servicio; en mayo pasado, la protesta duró tres horas (de 17 a 20). Los expendedores denuncian que las petroleras atentan contra la buena práctica comercial, ya que venden en forma directa combustible, lo que resta mercado a los minoristas, aun cuando existen contratos de exclusividad. Según Montanaro, la pérdida de rentabilidad que se registró en los últimos tres años pone en peligro el futuro de 90 de las 150 estaciones de servicio que venden combustibles líquidos en Tucumán.
Por su parte, Carlos Calabró, titular de la Federación de Empresarios de Combustibles (Fecra), denunció que la situación de las expendedoras en el país es insostenible. “Ya no se alcanza a cubrir los gastos y hay muchas estaciones que están por cerrar porque se comieron el patrimonio. Tenemos ingresos congelados y egresos cada vez mayores”, afirmó. El empresario dijo que hay posibilidades de que al paro de los dueños de estaciones se sume una medida de fuerza del gremio que agrupa a los 60.000 trabajadores del sector.
En un despacho de la agencia NA, Calabró precisó que por cada litro de nafta, los expendedores se quedan con 10 centavos, y en el gasoil es de 3,5 centavos. En cuanto a los gastos, señaló que el 60% se destina a los sueldos, que se incrementaron un 200% en los últimos años, juntamente con la energía eléctrica y los insumos. “Se llegó a un extremo en el que las estaciones son atendidas por dueños y familiares”, indicó.
Calabró dijo que actualmente no hay negociaciones entabladas con el Gobierno nacional, pese a que hace 15 días le entregaron una nota al presidente Néstor Kirchner con los reclamos del sector. El pedido está centrado en que las petroleras mejoren la rentabilidad a los estacioneros o bien que el Gobierno reduzca la presión impositiva.
El presidente de la Cámara de Comerciantes de Derivados del Petróleo, Garajes y Afines de Tucumán (Capega), Juan Montanaro, recalcó que los empresarios del sector no solicitan que aumente el precio del combustible, sino que el Gobierno reduzca la presión impositiva al sector y que las compañías petroleras cedan parte de su rentabilidad.
La de hoy será la segunda medida de fuerza en reclamo por la situación delicada de las estaciones de servicio; en mayo pasado, la protesta duró tres horas (de 17 a 20). Los expendedores denuncian que las petroleras atentan contra la buena práctica comercial, ya que venden en forma directa combustible, lo que resta mercado a los minoristas, aun cuando existen contratos de exclusividad. Según Montanaro, la pérdida de rentabilidad que se registró en los últimos tres años pone en peligro el futuro de 90 de las 150 estaciones de servicio que venden combustibles líquidos en Tucumán.
Por su parte, Carlos Calabró, titular de la Federación de Empresarios de Combustibles (Fecra), denunció que la situación de las expendedoras en el país es insostenible. “Ya no se alcanza a cubrir los gastos y hay muchas estaciones que están por cerrar porque se comieron el patrimonio. Tenemos ingresos congelados y egresos cada vez mayores”, afirmó. El empresario dijo que hay posibilidades de que al paro de los dueños de estaciones se sume una medida de fuerza del gremio que agrupa a los 60.000 trabajadores del sector.
En un despacho de la agencia NA, Calabró precisó que por cada litro de nafta, los expendedores se quedan con 10 centavos, y en el gasoil es de 3,5 centavos. En cuanto a los gastos, señaló que el 60% se destina a los sueldos, que se incrementaron un 200% en los últimos años, juntamente con la energía eléctrica y los insumos. “Se llegó a un extremo en el que las estaciones son atendidas por dueños y familiares”, indicó.
Calabró dijo que actualmente no hay negociaciones entabladas con el Gobierno nacional, pese a que hace 15 días le entregaron una nota al presidente Néstor Kirchner con los reclamos del sector. El pedido está centrado en que las petroleras mejoren la rentabilidad a los estacioneros o bien que el Gobierno reduzca la presión impositiva.
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