01 Julio 2006 Seguir en 
La delicada dama sureña, devota y leal hasta el heroísmo que interpretó en "Lo que el viento se llevó" marcó la imagen de Olivia de Havilland, una dúctil actriz que hoy cumple 90 años en su plácido retiro parisino. Pero la intérprete estaba muy lejos de mostrar en la vida real una personalidad similar a la del personaje que cimentó su fama. La célebre enemistad con su hermana, la actriz Joan Fontaine, y la diversidad de los personajes que interpretó en su carrera hablan de un espíritu inquieto y de un carácter fuerte y -a veces- difícil de dominar.
Olivia de Havilland nació el 1 de julio de 1916 en Tokio; al año siguiente vino al mundo su hermana, con la que mantendría una rivalidad profesional muy enconada. La familia pronto se mudó a Los Angeles, donde Olivia comenzó a tomar clases de actuación y a soñar con su futuro. Cuando era apenas una adolescente, su participación en un montaje teatral de una obra de Shakespeare llamó la atención de un buscador de talentos de los estudios Warner, lo que el abrió las puertas del mundo del cine.
Los ejecutivos del estudio acababan de contratar a un apuesto actor de origen australiano, y pensaron que la imagen de candor que irradiaba la joven haría un atractivo contraste con la personalidad de su nueva estrella masculina. De allí nació la pareja estelar con Errol Flynn, que protagonizó éxitos del cine de aventuras como "El capitán Blood", "La carga de la brigada ligera" o "Las aventuras de Robin Hood". Sin embargo, los requerimientos amorosos no correspondidos de Flynn crearon por parte de la actriz una tensión en el set que se hizo insostenible.
Olivia decidió apostar a nuevas propuestas. Aceptó el papel en "Lo que el viento se llevó" y probó suerte en distintos géneros. Así llegó su primer Oscar, por su interpretación en el melodrama "La vida íntima de Julie Norris" ("A cada quien lo suyo"), y los dos filmes que marcarían el mejor momento de su carrera: "Nido de víboras", la primera película en la que Hollywood se atrevió a mostrar la vida detrás de las rejas de un manicomio; y "La heredera", con la que ganó su segundo Oscar.
A finales de los años 50, Olivia de Havilland comprendió que su carrera entraba en un declive, por lo que sus apariciones en la pantalla se fueron espaciando.
El origen de las fuertes diferencias con su hermana nunca quedó del todo aclarado. Cuando Joan consiguió el papel de la segunda esposa en "Rebecca" comenzaron las dificultades, que se profundizaron con el Oscar que Fontaine obtuvo por "Sospecha" en 1941. Olivia se encontraba entre las candidatas aquel año. Lo cierto es que, aunque las hermanas nunca protagonizaron un escándalo en público, todos sabían que ellas no se trataban.
Hace pocas semanas, Hollywood rindió un homenaje a Olivia de Havilland, en reconocimiento a su trayectoria. Fue una de las pocas oportunidades en la que se la pudo ver en público, ya que vive en París, alejada de las luces de Hollywood.
Olivia de Havilland nació el 1 de julio de 1916 en Tokio; al año siguiente vino al mundo su hermana, con la que mantendría una rivalidad profesional muy enconada. La familia pronto se mudó a Los Angeles, donde Olivia comenzó a tomar clases de actuación y a soñar con su futuro. Cuando era apenas una adolescente, su participación en un montaje teatral de una obra de Shakespeare llamó la atención de un buscador de talentos de los estudios Warner, lo que el abrió las puertas del mundo del cine.
Los ejecutivos del estudio acababan de contratar a un apuesto actor de origen australiano, y pensaron que la imagen de candor que irradiaba la joven haría un atractivo contraste con la personalidad de su nueva estrella masculina. De allí nació la pareja estelar con Errol Flynn, que protagonizó éxitos del cine de aventuras como "El capitán Blood", "La carga de la brigada ligera" o "Las aventuras de Robin Hood". Sin embargo, los requerimientos amorosos no correspondidos de Flynn crearon por parte de la actriz una tensión en el set que se hizo insostenible.
Olivia decidió apostar a nuevas propuestas. Aceptó el papel en "Lo que el viento se llevó" y probó suerte en distintos géneros. Así llegó su primer Oscar, por su interpretación en el melodrama "La vida íntima de Julie Norris" ("A cada quien lo suyo"), y los dos filmes que marcarían el mejor momento de su carrera: "Nido de víboras", la primera película en la que Hollywood se atrevió a mostrar la vida detrás de las rejas de un manicomio; y "La heredera", con la que ganó su segundo Oscar.
A finales de los años 50, Olivia de Havilland comprendió que su carrera entraba en un declive, por lo que sus apariciones en la pantalla se fueron espaciando.
El origen de las fuertes diferencias con su hermana nunca quedó del todo aclarado. Cuando Joan consiguió el papel de la segunda esposa en "Rebecca" comenzaron las dificultades, que se profundizaron con el Oscar que Fontaine obtuvo por "Sospecha" en 1941. Olivia se encontraba entre las candidatas aquel año. Lo cierto es que, aunque las hermanas nunca protagonizaron un escándalo en público, todos sabían que ellas no se trataban.
Hace pocas semanas, Hollywood rindió un homenaje a Olivia de Havilland, en reconocimiento a su trayectoria. Fue una de las pocas oportunidades en la que se la pudo ver en público, ya que vive en París, alejada de las luces de Hollywood.






