30 Junio 2006 Seguir en 
Los expendedores de combustibles observan, con preocupación, que ni el Gobierno ni las petroleras toman en cuenta la situación que atraviesa el sector. La pérdida de rentabilidad que se registró en los últimos tres años, pone en peligro el futuro de, al menos, 90 de las 150 estaciones de servicio que están instaladas en Tucumán.
Esos establecimientos comercializan, exclusivamente, combustibles líquido y casi no pueden hacer frente al incremento de los costos fijos, señalan desde la Cámara de Comerciantes de Derivados del Petróleo, Garages y Afines de Tucumán (Capega). "Que le quede claro a la población: los empresarios del sector no estamos pidiendo que aumente el precio del combustible, sino que el Gobierno reduzca la presión impositiva al sector y que las compañías petroleras cedan parte de su rentabilidad", indicó ayer a LA GACETA, el titular de Capega, Juan Montanaro.
De esta manera, la cámara que nuclea a los estacioneros justificó el paro de actividades dispuesto para el lunes, entre las 14 y las 22. Se trata de la segunda medida de fuerza. En mayo pasado había sido tan sólo de tres horas (de 17 a 20). La falta de respuesta del Gobierno y de las petroleras obliga ahora a endurecer las acciones. Aún más, Montanaro denunció que las petroleras están atentando contra la buena práctica comercial, "ya que venden en forma directa combustible y los minoristas comercializamos menos, aún cuando existen contratos de exclusividad".
Como sucedió antes, las estaciones de servicio disminuirán la iluminación, durante las horas de paro, en la playa, y colocarán cintas rojas en los surtidores. Al no ser un paro sorpresivo, los empresarios consideran que los clientes pueden tomar los recaudos necesarios para cargar combustible antes de la protesta. El titular de Capega puntualizó que ni el Estado ni las petroleras atienden las peticiones del sector. "Se juega con el futuro de pequeñas y medianas empresas. Esperamos que las compañías y el Gobierno reflexionen y no pongan en riesgo la actividad", consideró Montanaro.
Esos establecimientos comercializan, exclusivamente, combustibles líquido y casi no pueden hacer frente al incremento de los costos fijos, señalan desde la Cámara de Comerciantes de Derivados del Petróleo, Garages y Afines de Tucumán (Capega). "Que le quede claro a la población: los empresarios del sector no estamos pidiendo que aumente el precio del combustible, sino que el Gobierno reduzca la presión impositiva al sector y que las compañías petroleras cedan parte de su rentabilidad", indicó ayer a LA GACETA, el titular de Capega, Juan Montanaro.
De esta manera, la cámara que nuclea a los estacioneros justificó el paro de actividades dispuesto para el lunes, entre las 14 y las 22. Se trata de la segunda medida de fuerza. En mayo pasado había sido tan sólo de tres horas (de 17 a 20). La falta de respuesta del Gobierno y de las petroleras obliga ahora a endurecer las acciones. Aún más, Montanaro denunció que las petroleras están atentando contra la buena práctica comercial, "ya que venden en forma directa combustible y los minoristas comercializamos menos, aún cuando existen contratos de exclusividad".
Como sucedió antes, las estaciones de servicio disminuirán la iluminación, durante las horas de paro, en la playa, y colocarán cintas rojas en los surtidores. Al no ser un paro sorpresivo, los empresarios consideran que los clientes pueden tomar los recaudos necesarios para cargar combustible antes de la protesta. El titular de Capega puntualizó que ni el Estado ni las petroleras atienden las peticiones del sector. "Se juega con el futuro de pequeñas y medianas empresas. Esperamos que las compañías y el Gobierno reflexionen y no pongan en riesgo la actividad", consideró Montanaro.







