30 Junio 2006 Seguir en 
"El día que yo no tenga un amor a quien dedicarle mis canciones, arrumbaré mi guitarra en un rincón y me dejaré morir", declaró Violeta Parra en Santiago de Chile, tras su regreso de París, adonde vivió un romance desdichado. Un año después, un día domingo, a la hora del crepúsculo, la autora de "Gracias a la vida" se disparó un balazo en la sien. Murió al instante. Tenía 49 años; estaba sola y comenzaba el otoño de 1967.
Esta determinación la convirtió en inmortal y sus canciones estremecedoras e íntimas se volvieron un emblema del sufrimiento y de la lucha de América Latina. Ese sufrimiento y esa lucha serán revividos hoy, a las 22, en el Teatro de la Paz (9 de Julio 162), con el reestreno de la obra "Violeta viene a nacer", protagonizada por Norma Aparicio. "La obra reúne pensamientos, canciones y poesías de la gran artista chilena, en un intento por rescatar, más que su biografía, los sufrimientos del personaje, haciendo al público partícipe de su dolor", comentó Aparicio. Aunque, aclaró, lo más importante viene después de la obra. "Al final, el espectador se queda con un mensaje concreto: la invitación a recuperar lo primordial perdido. Es decir, el amor, la pasión, la alegría y la fortaleza para superar los sinsabores de la vida", agregó.
El unipersonal, que subirá a escena todos los viernes y sábados de julio, a las 22, cuenta con la dirección de la misma Aparicio. Y, además de los poemas y escritos de la famosa artista, hay también algunas canciones. "En un momento de la obra canto ?Gracias a la vida?, pero en realidad es algo más bien anecdótico. Yo canto muy mal, al igual que Violeta Parra. Si ella hubiera sido una excelente cantante, no me habría animado a interpretar el tema", cuenta Aparicio.
Es que lo más importante de la obra de Parra no eran tanto su voz o su forma de tocar la guitarra, sino la forma de plantarse ante la vida, la manera de decir las cosas. "Cantaba como un tarro... pero ¡cómo cantaba!", señaló Aparicio.
La obra también retrata la faz plástica de Parra. En realidad, comenzó en las artes plásticas, en las que los maestros terminan exponiendo en el Museo del Louvre sus artesanías en cerámica y arpillera. En cierto documental dedicado a ella por la televisión suiza, una periodista le pregunta a Violeta que, si tuviera que elegir un solo medio de expresión artística, cuál elegiría. "Elegiría quedarme con la gente; son ellos los que me inspiran para hacer todas estas cosas", contestó la artista. Pero la entrevistadora insistió: "pero, si debiera elegir sólo uno, ¿cuál?"
"Me quedaría con la pintura. Porque la pintura es el punto triste de la vida. Me esfuerzo por hacer salir de allí los aspectos más profundos que hay en el ser humano", le contestó.
Esta determinación la convirtió en inmortal y sus canciones estremecedoras e íntimas se volvieron un emblema del sufrimiento y de la lucha de América Latina. Ese sufrimiento y esa lucha serán revividos hoy, a las 22, en el Teatro de la Paz (9 de Julio 162), con el reestreno de la obra "Violeta viene a nacer", protagonizada por Norma Aparicio. "La obra reúne pensamientos, canciones y poesías de la gran artista chilena, en un intento por rescatar, más que su biografía, los sufrimientos del personaje, haciendo al público partícipe de su dolor", comentó Aparicio. Aunque, aclaró, lo más importante viene después de la obra. "Al final, el espectador se queda con un mensaje concreto: la invitación a recuperar lo primordial perdido. Es decir, el amor, la pasión, la alegría y la fortaleza para superar los sinsabores de la vida", agregó.
El unipersonal, que subirá a escena todos los viernes y sábados de julio, a las 22, cuenta con la dirección de la misma Aparicio. Y, además de los poemas y escritos de la famosa artista, hay también algunas canciones. "En un momento de la obra canto ?Gracias a la vida?, pero en realidad es algo más bien anecdótico. Yo canto muy mal, al igual que Violeta Parra. Si ella hubiera sido una excelente cantante, no me habría animado a interpretar el tema", cuenta Aparicio.
Es que lo más importante de la obra de Parra no eran tanto su voz o su forma de tocar la guitarra, sino la forma de plantarse ante la vida, la manera de decir las cosas. "Cantaba como un tarro... pero ¡cómo cantaba!", señaló Aparicio.
La obra también retrata la faz plástica de Parra. En realidad, comenzó en las artes plásticas, en las que los maestros terminan exponiendo en el Museo del Louvre sus artesanías en cerámica y arpillera. En cierto documental dedicado a ella por la televisión suiza, una periodista le pregunta a Violeta que, si tuviera que elegir un solo medio de expresión artística, cuál elegiría. "Elegiría quedarme con la gente; son ellos los que me inspiran para hacer todas estas cosas", contestó la artista. Pero la entrevistadora insistió: "pero, si debiera elegir sólo uno, ¿cuál?"
"Me quedaría con la pintura. Porque la pintura es el punto triste de la vida. Me esfuerzo por hacer salir de allí los aspectos más profundos que hay en el ser humano", le contestó.






