15 Junio 2006 Seguir en 
Cantaba con alegría, y era capaz de alternar sin mayor esfuerzo las notas más altas con las más graves; su voz clara y su dicción admirable caracterizaron sus interpretaciones. Grandes estrellas del jazz como Duke Ellington, Count Basie, Nat King Cole, Frank Sinatra, Dizzy Gillespie o Benny Goodman compartieron el escenario con ella. Por todos estos méritos, y muchos otros, Ella Fitzgerald vendió más de 40 millones de álbumes, ganó 13 premios Grammy y los integrantes de varias generaciones se cuentan entre sus seguidores. A una década de su muerte, ocurrida cuando tenía 78 años, su obra será reconocida en estos días con la incorporación de su nombre a la galería de la fama del teatro Apollo de Nueva York, el escenario en el que la cantante comenzó su carrera hace más de siete décadas. Además, el premio más prestigioso de la Sociedad de Cantantes de EE.UU. lleva su nombre.
Ella Jane Fitzgerald nació en Newport News, en el estado norteamericano de Virginia, el 25 de abril de 1917. Pronto sus padres se separaron y Ella partió con su madre, Tempie, para establecerse en Yonkers, en Nueva York. La muerte de Tempie en 1932 a causa de un accidente de automóvil inició un período dramático en la vida de Ella. Llegó a tener algunos problemas con la Policía y terminó en un reformatorio.
El salto a la fama
Pero en 1934 tuvo la oportunidad de participar en un concurso de aficionados en el teatro Apollo; prácticamente allí nació una estrella. Sin embargo, debió superar la resistencia de Chick Webb a incluirla en su orquesta: tenía tan sólo 17 años y escasa experiencia. Pero cuando en 1938 el éxito llegó con el tema “A-Tisket, A-Tasket” -que llegó a convertirse en uno de los más populares del momento- Webb supo que había acertado al confiar en el talento de la jovencita. El tema vendió un millón de copias y se mantuvo 17 semanas al tope de los ránkings musicales.
Ella Fitgerald fue ascendiendo en la consideración del público y de sus pares; Dizzy Gillespie la aconsejó para que se animara a a improvisar y adoptar el be-bop como otro de sus estilos, por el que se haría más conocida.
En 1946, durante una gira con la banda de Gillespie, Ella conoció al bajista Ray Brown, con el que se casó; la pareja adoptó a un niño, al que bautizaron Ray, Jr. El matrimonio terminó en divorcio en 1952.
La obra de la cantante ejerció una fuerte influencia en la música popular de su época, a través de 200 álbumes con más de 2.000 temas que la consagraron como una de las grandes voces del jazz.
En 1987, el presidente norteamericano Ronald Reagan distinguió a Ella Fitzgerald con la Medalla Nacional de las Artes; Francia también le confirió una distinción nacional varios años después, mientras que universidades como Yale, Dartmouth y otras consagraron a la cantante con títulos doctorales honorarios.
Sin embargo, Ella siempre tuvo que luchar contra un enemigo que terminó ganándole la batalla. Su frágil salud la obligó a someterse, en la última década de su vida, a varias operaciones de corazón, y la diabetes que padecía fue consumiendo su cuerpo. Primero perdió la visión, y posteriormente, se vio confinada a una silla de ruedas, cuando tuvieron que amputarle las dos piernas ante el avance de la enfermedad.
El 15 de junio de 1996, Ella Fitgerald falleció en su casa de Beverly Hills, a la edad de 78 años.
Ella Jane Fitzgerald nació en Newport News, en el estado norteamericano de Virginia, el 25 de abril de 1917. Pronto sus padres se separaron y Ella partió con su madre, Tempie, para establecerse en Yonkers, en Nueva York. La muerte de Tempie en 1932 a causa de un accidente de automóvil inició un período dramático en la vida de Ella. Llegó a tener algunos problemas con la Policía y terminó en un reformatorio.
El salto a la fama
Pero en 1934 tuvo la oportunidad de participar en un concurso de aficionados en el teatro Apollo; prácticamente allí nació una estrella. Sin embargo, debió superar la resistencia de Chick Webb a incluirla en su orquesta: tenía tan sólo 17 años y escasa experiencia. Pero cuando en 1938 el éxito llegó con el tema “A-Tisket, A-Tasket” -que llegó a convertirse en uno de los más populares del momento- Webb supo que había acertado al confiar en el talento de la jovencita. El tema vendió un millón de copias y se mantuvo 17 semanas al tope de los ránkings musicales.
Ella Fitgerald fue ascendiendo en la consideración del público y de sus pares; Dizzy Gillespie la aconsejó para que se animara a a improvisar y adoptar el be-bop como otro de sus estilos, por el que se haría más conocida.
En 1946, durante una gira con la banda de Gillespie, Ella conoció al bajista Ray Brown, con el que se casó; la pareja adoptó a un niño, al que bautizaron Ray, Jr. El matrimonio terminó en divorcio en 1952.
La obra de la cantante ejerció una fuerte influencia en la música popular de su época, a través de 200 álbumes con más de 2.000 temas que la consagraron como una de las grandes voces del jazz.
En 1987, el presidente norteamericano Ronald Reagan distinguió a Ella Fitzgerald con la Medalla Nacional de las Artes; Francia también le confirió una distinción nacional varios años después, mientras que universidades como Yale, Dartmouth y otras consagraron a la cantante con títulos doctorales honorarios.
Sin embargo, Ella siempre tuvo que luchar contra un enemigo que terminó ganándole la batalla. Su frágil salud la obligó a someterse, en la última década de su vida, a varias operaciones de corazón, y la diabetes que padecía fue consumiendo su cuerpo. Primero perdió la visión, y posteriormente, se vio confinada a una silla de ruedas, cuando tuvieron que amputarle las dos piernas ante el avance de la enfermedad.
El 15 de junio de 1996, Ella Fitgerald falleció en su casa de Beverly Hills, a la edad de 78 años.






