Los parias del crecimiento

Análisis. Por Marcelo Aguaysol - Redacción de LA GACETA

14 Junio 2006
La redistribución del ingreso no sólo pasa por mejorar los salarios, sino también por combatir la informalidad en el mercado de trabajo. En un país que se jacta de tener tres años consecutivos de crecimiento de su economía, es casi una paradoja que haya cuatro millones de argentinos (112.000 tucumanos) entre la población que no goza de los beneficios de una jubilación. Esa mano de obra, considerada barata -cobra un sueldo equivalente a la mitad del que reciben los asalariados formales-, tampoco puede asegurarle a su familia la cobertura de una obra social.
Ahora en estas tendencias del mercado laboral hay culpas compartidas. Una parte del empresariado aún no tomó conciencia de los efectos sociales que provoca sostener a un ejército de trabajadores informales, que hasta carecen de un seguro de riesgo de trabajo.
Tampoco el Estado -nacional y provincial- encuentra el modo de combatir aquella práctica. Si los controles o las inspecciones fueran efectivos, Tucumán no tendría un 52,4% de asalariados no registrados. Para ser más concreto, uno de cada dos trabajadores está en negro. Son los parias de un país en crecimiento.
Ninguno de los sectores encuadrados en este fenómeno socioeconómico puede hacer la vista gorda si considera que, en el futuro mediato, quiere ver a una Argentina con equidad social.