Una campaña exitosa que no se festeja demasiado por temor al fisco

Análisis. Por Fernando García Soto - Redacción LA GACETA.

13 Junio 2006
El buen momento que vive hoy el sector sojero tucumano, con la obtención de una cosecha récord, sólo puede ser festejado por los productores tranqueras adentro, en la intimidad. Nadie se permite hablar de éxitos ni mucho menos hacer demostraciones de opulencia. En realidad, no se trata de contener la alegría porque sí frente al logro productivo; los agricultores, simplemente, intentan no acrecentar la voracidad del fisco, al que el agro sostiene desde hace varios años con sus impuestos.
A modo de ejemplo, los hombres de campo calculan que sólo la soja le entregó al Estado nacional una campaña completa desde 2002 a la fecha, sólo por retenciones a las exportaciones. Los sojeros argumentan que un rendimiento promedio de 3.000 kilos por hectárea, como el que se logró en Tucumán, es un valor muy importante, pero no quiere decir que a todos les haya ido tan bien. Así como hubo productores que obtuvieron más de 4.000 kilos de soja por hectárea, otros apenas salvaron los costos. Según los productores, esta realidad no siempre es entendida por los “sabuesos” que los controlan.