28 Mayo 2006 Seguir en 
Las luces se encendieron con los primeros acordes de "El anillo del capitán Beto" (Luis Alberto Spinetta), y Fabiana Cantilo inició un show que durante casi dos horas sacudió el inconsciente colectivo de más de 700 tucumanos. Fue un recorrido por algunas de las joyas de la historia del rock argentino.
Sencilla y fatal, "Fabi" (como la llamaba el público) apareció sobre el escenario pasadas las 22.30, con un saquito rojo de corderoy abotonado, y una minifalda de la misma tela. Esta dejaba al descubierto sus largas piernas envueltas en media de red que remataban en unas botas de boxeador. Aunque el viernes empezó el recital en el Alberdi con el primer tema del disco "Inconsciente colectivo", luego alteró el orden para desarrollar otra de sus especialidades: la creación de climas y la retribución de sensaciones de todo tipo con el público.
Tangos y flamenco
Primero pasó "Canción de Alicia en el país" (de Charly García) y luego se coló entre las luces de colores el tema "Donde manda marinero" (de Andrés Calamaro). La versión fue muy particular, y la impecable banda que la acompañó fusionó ritmos de tango y de flamenco, que ella acompañó con bailes de diversos estilos.
Cuando arrancó con "Murguita del sur" (de la Bersuit Vergarabat), la temperatura se había elevado ostensiblemente, y Cantilo se quitó el saquito entallado que vestía para mostrar una musculosa que llevaba puesta. Y, claro, con ese tema el baile empezó a intensificarse, y el público acompañaba desde las butacas y palcos. El show siguió con "Fue amor" (de Fito Páez), y arrancó los primeros piropos a boca de jarro del público masculino, cuando bailó sobre el telón del fondo, contoneándose para que se proyectara su sombra gigante.
Le siguió "La bestia pop" (Los Redondos), y de entre los asientos surgió el primer coro fuerte de la noche. También el típico grito "ricotero" que incita con "vamos los Redondos...". También esta versión tuvo giros tangueros, en una noche repleta de emociones.
"Fabi" suele quejarse de la escasa difusión que tuvieron sus dos discos anteriores, en los que asume el rol de cantautora. Por eso, en el show del viernes, hubo un espacio para temas como "La libertad" (que presentó como "el rock femenino que exige explicaciones"), "Júpiter" y "De una vez".
Después de que una asistente le avisó que tenía corrido el maquillaje, y tras aclarar que se había pintado sola y a las apuradas antes de salir a escena, arremetió con "Mary Poppins y el deshollinador", que le pertenece en coautoría con Páez.
Paró nuevamente un instante para dialogar con los más gritones del público, y anunció que volverá a Tucumán en julio.
Volvió a atacar el inconsciente con "Amanece en la ruta" (de Miguel Zabaleta), mechó el tema propio "Cuidado", y siguió con "Ya fue" (que también le pertenece), pero lo hizo sentada en un taburete, con la guitarra de Marcelo Predacino y el cello de Paula Sadorni como única compañía.
Después pasaron "Me arde" (Calamaro), "Mi enfermedad", del mismo autor, para pasar luego a "Eiti Leda" (Charly), tema con el que se despidió sin decir chau. Luego de un tibio pedido de bis de los tucumanos, la mujer fatal del rock volvió con tacos altos y un ajustado vestido negro que arrancó nuevos chiflidos y piropos. Sola, con una guitarra acústica, hizo su tema "Soplo me tengo a mí", y con la banda en pleno tocó otro de sus viejos hits, "Cleopatra, la reina del twist", (Daniel Melingo y Viviana Tellas). Antes de que empezara a entonar la que sería su última canción, alguien le pidió "El tiempo no para". Y ella contestó haciendo gala de su energía: "sí, ya sé... pero en mi caso no". Terminó con un tema que no figura en el disco, pero que en definitiva le prestó el nombre a este trabajo: "Inconsciente colectivo" (Charly). Para que los tucumanos se fueran satisfechos y con la garganta caliente de tanto cantar y gritar para acompañarla.

ENERGIA.- "Es increíble que haya bailado tanto, que haya saltado y se haya revolcado por el escenario, y que ni siquiera parezca cansada", confesó Josefina, de 42 años, que asistió al teatro Alberdi con su hija, del mismo nombre, de 19 años.
BUENA VOZ Y GRAN BELLEZA.- "Es una de las mejores cantantes argentinas. Y encima tiene un lomazo infartante", aseguró Franco Albarracín, un estudiante de de 18 años.
MERECIDO HOMENAJE.- "Creo que este es el mejor homenaje que se les podía hacer a los más grandes creadores de nuestro rock. Y lo hizo precisamente una de las más grandes cantantes", señaló Karina, una abogada de 33 años.
MUCHA ENERGIA.- "Fue un espectáculo con mucha fuerza y energía. No hay artistas que puedan transmitir tantas cosas al mismo tiempo como Fabiana", declaró Alejandra García, de 32 años.
Sencilla y fatal, "Fabi" (como la llamaba el público) apareció sobre el escenario pasadas las 22.30, con un saquito rojo de corderoy abotonado, y una minifalda de la misma tela. Esta dejaba al descubierto sus largas piernas envueltas en media de red que remataban en unas botas de boxeador. Aunque el viernes empezó el recital en el Alberdi con el primer tema del disco "Inconsciente colectivo", luego alteró el orden para desarrollar otra de sus especialidades: la creación de climas y la retribución de sensaciones de todo tipo con el público.
Tangos y flamenco
Primero pasó "Canción de Alicia en el país" (de Charly García) y luego se coló entre las luces de colores el tema "Donde manda marinero" (de Andrés Calamaro). La versión fue muy particular, y la impecable banda que la acompañó fusionó ritmos de tango y de flamenco, que ella acompañó con bailes de diversos estilos.

Cuando arrancó con "Murguita del sur" (de la Bersuit Vergarabat), la temperatura se había elevado ostensiblemente, y Cantilo se quitó el saquito entallado que vestía para mostrar una musculosa que llevaba puesta. Y, claro, con ese tema el baile empezó a intensificarse, y el público acompañaba desde las butacas y palcos. El show siguió con "Fue amor" (de Fito Páez), y arrancó los primeros piropos a boca de jarro del público masculino, cuando bailó sobre el telón del fondo, contoneándose para que se proyectara su sombra gigante.
Le siguió "La bestia pop" (Los Redondos), y de entre los asientos surgió el primer coro fuerte de la noche. También el típico grito "ricotero" que incita con "vamos los Redondos...". También esta versión tuvo giros tangueros, en una noche repleta de emociones.
"Fabi" suele quejarse de la escasa difusión que tuvieron sus dos discos anteriores, en los que asume el rol de cantautora. Por eso, en el show del viernes, hubo un espacio para temas como "La libertad" (que presentó como "el rock femenino que exige explicaciones"), "Júpiter" y "De una vez".
Después de que una asistente le avisó que tenía corrido el maquillaje, y tras aclarar que se había pintado sola y a las apuradas antes de salir a escena, arremetió con "Mary Poppins y el deshollinador", que le pertenece en coautoría con Páez.

Paró nuevamente un instante para dialogar con los más gritones del público, y anunció que volverá a Tucumán en julio.
Volvió a atacar el inconsciente con "Amanece en la ruta" (de Miguel Zabaleta), mechó el tema propio "Cuidado", y siguió con "Ya fue" (que también le pertenece), pero lo hizo sentada en un taburete, con la guitarra de Marcelo Predacino y el cello de Paula Sadorni como única compañía.
Después pasaron "Me arde" (Calamaro), "Mi enfermedad", del mismo autor, para pasar luego a "Eiti Leda" (Charly), tema con el que se despidió sin decir chau. Luego de un tibio pedido de bis de los tucumanos, la mujer fatal del rock volvió con tacos altos y un ajustado vestido negro que arrancó nuevos chiflidos y piropos. Sola, con una guitarra acústica, hizo su tema "Soplo me tengo a mí", y con la banda en pleno tocó otro de sus viejos hits, "Cleopatra, la reina del twist", (Daniel Melingo y Viviana Tellas). Antes de que empezara a entonar la que sería su última canción, alguien le pidió "El tiempo no para". Y ella contestó haciendo gala de su energía: "sí, ya sé... pero en mi caso no". Terminó con un tema que no figura en el disco, pero que en definitiva le prestó el nombre a este trabajo: "Inconsciente colectivo" (Charly). Para que los tucumanos se fueran satisfechos y con la garganta caliente de tanto cantar y gritar para acompañarla.

Al calor del show
ESTRELLA.- "Es una genia total. Nadie canta como ella y hace que cualquier tema que agarre sea más hermoso que el original", aseguró Silvana Díaz, una estudiante de Psicología de 22 años.ENERGIA.- "Es increíble que haya bailado tanto, que haya saltado y se haya revolcado por el escenario, y que ni siquiera parezca cansada", confesó Josefina, de 42 años, que asistió al teatro Alberdi con su hija, del mismo nombre, de 19 años.
BUENA VOZ Y GRAN BELLEZA.- "Es una de las mejores cantantes argentinas. Y encima tiene un lomazo infartante", aseguró Franco Albarracín, un estudiante de de 18 años.
MERECIDO HOMENAJE.- "Creo que este es el mejor homenaje que se les podía hacer a los más grandes creadores de nuestro rock. Y lo hizo precisamente una de las más grandes cantantes", señaló Karina, una abogada de 33 años.
MUCHA ENERGIA.- "Fue un espectáculo con mucha fuerza y energía. No hay artistas que puedan transmitir tantas cosas al mismo tiempo como Fabiana", declaró Alejandra García, de 32 años.
Lo más popular
Ranking notas premium







