23 Mayo 2006 Seguir en 
El cadáver de Paulina Lebbos fue colocado a propósito por el asesino en el zanjón ubicado a la vera de la ruta 341, en Tapia, lugar en el que fue hallado el 11 de marzo. Esta es una de las conclusiones a las que arribaron los peritos de Gendarmería Nacional, cuyo informe fue entregado ayer al fiscal Carlos Albaca. Si bien los peritos se centraron únicamente en el trabajo científico, en el informe habrían dejado traslucir que el asesino quiso que el cuerpo fuera hallado, y que lo arrojó allí pocas horas antes de que lo encontraron. Pero al mismo tiempo indicaron, según fuentes consultadas por LA GACETA, que la muerte debe haberse producido al poco tiempo de la desaparición, el 26 de febrero. Asimismo, apoyan el resultado de la primera autopsia, en cuanto a que a la estudiante la estrangularon.









