21 Mayo 2006 Seguir en 
Los especialistas sostienen que, en las democracias modernas, un sistema tributario ideal debe ser eficiente, equitativo, eficaz y neutral, y caracterizan al sistema impositivo argentino como complejo, inestable y burocrático. El sistema fiscal se basa en el concepto de priorizar y maximizar la recaudación, objetivos que presuponen que toda la estructura está organizada para garantizar el accionar de los organismos recaudadores. Muchas veces se incrementa el poder de resolución de estos organismos en detrimento de las garantías de los administrados.
Otra cuestión relevante es que aún no se ha encarado seriamente una reestructuración total del sistema (nacional, provincial, municipal y comunal) para solucionar problemas de múltiple imposición; complejidad de las normas (en muchos casos ambiguas y contradictorias y adecuación del sistema a las nuevas prácticas comerciales (leasing financiero, fideicomisos, etc.); en estas últimas cuestiones lo que se hizo fue parchar el sistema existente mediante adecuaciones forzosas a las normas regulatorias.
Otro problema es que el fisco no encuentra una adecuada política para atacar la evasión. Por ejemplo el caso de las ventas realizadas en forma ambulatoria, generalmente por personas que están fuera del ámbito laboral, porque cuando se ataca a fondo surgen problemas políticos que el poder no siempre está en condiciones de afrontar. Otro ejemplo es la actividad de pequeños comercios del interior que es en donde los habitantes de esas localidades solucionan sus necesidades cotidianas. Los ejemplos mencionados (un porcentaje insignificante en el PBI) nos indican que para ellos es imposible cumplir con la normativa vigente y no están en condiciones de solicitar ayuda profesional.
Creo que la simplificación del sistema tributario pasa en primera medida en segmentar muy bien las capacidades contributivas de las distintas actividades que se desarrollan, de modo que quienes ganan más, paguen más que los que menos ganan en una proporción mayor a la diferencia proporcional entre sus ingresos. Atender esas circunstancias llevaría a repensar y/o reformular los impuestos a las rentas (Ganancias) y los que afectan las transacciones (IVA e Ingresos Brutos). Considerando que las funciones que debe cumplir un sistema tributario dependerán de los objetivos del gobierno que lo impone, sería interesante que los factores intervinientes (entidades intermedias, contribuyentes, etc.) pensaran tanto en las posibles modificaciones para lograr no un sistema tributario ideal sino el sistema tributario viable, como así también en el período y normas de transición para que estos cambios necesarios no generen un caos que implique una marcha atrás. Como reflexión final creo que si bien es cierto que a ningún ser humano le resulta simpático pagar impuestos, el "tributo es el precio de vivir en sociedad".
Otra cuestión relevante es que aún no se ha encarado seriamente una reestructuración total del sistema (nacional, provincial, municipal y comunal) para solucionar problemas de múltiple imposición; complejidad de las normas (en muchos casos ambiguas y contradictorias y adecuación del sistema a las nuevas prácticas comerciales (leasing financiero, fideicomisos, etc.); en estas últimas cuestiones lo que se hizo fue parchar el sistema existente mediante adecuaciones forzosas a las normas regulatorias.
Otro problema es que el fisco no encuentra una adecuada política para atacar la evasión. Por ejemplo el caso de las ventas realizadas en forma ambulatoria, generalmente por personas que están fuera del ámbito laboral, porque cuando se ataca a fondo surgen problemas políticos que el poder no siempre está en condiciones de afrontar. Otro ejemplo es la actividad de pequeños comercios del interior que es en donde los habitantes de esas localidades solucionan sus necesidades cotidianas. Los ejemplos mencionados (un porcentaje insignificante en el PBI) nos indican que para ellos es imposible cumplir con la normativa vigente y no están en condiciones de solicitar ayuda profesional.
Creo que la simplificación del sistema tributario pasa en primera medida en segmentar muy bien las capacidades contributivas de las distintas actividades que se desarrollan, de modo que quienes ganan más, paguen más que los que menos ganan en una proporción mayor a la diferencia proporcional entre sus ingresos. Atender esas circunstancias llevaría a repensar y/o reformular los impuestos a las rentas (Ganancias) y los que afectan las transacciones (IVA e Ingresos Brutos). Considerando que las funciones que debe cumplir un sistema tributario dependerán de los objetivos del gobierno que lo impone, sería interesante que los factores intervinientes (entidades intermedias, contribuyentes, etc.) pensaran tanto en las posibles modificaciones para lograr no un sistema tributario ideal sino el sistema tributario viable, como así también en el período y normas de transición para que estos cambios necesarios no generen un caos que implique una marcha atrás. Como reflexión final creo que si bien es cierto que a ningún ser humano le resulta simpático pagar impuestos, el "tributo es el precio de vivir en sociedad".






