"Las medidas oficiales son insuficientes"

El economista Pablo Ayub, del estudio Broda y Asociados, considera que el Gobierno debe sacar el pie del acelerador y dejar de estimular la demanda agregada.

MARCA EL RUMBO. Kirchner aplica una economía que basa en la intervención directa en la política monetaria, fiscal y de ingresos.(LA GACETA)
MARCA EL RUMBO. Kirchner aplica una economía que basa en la intervención directa en la política monetaria, fiscal y de ingresos.(LA GACETA)
21 Mayo 2006
"Luego del triunfo en las elecciones legislativas del 23 de octubre, Néstor Kirchner logró mayor libertad para ampliar su hegemonía política y técnica, profundizando los lineamientos de política económica en los que cree con inigualable convicción. De esta forma, prefirió ir liberándose de auditores (internos y externos). Ahora bien, el Gobierno reconoce que uno de los principales desafíos que enfrenta es la lucha contra la inflación. Dentro de un mundo que se caracteriza por la baja inflación, Argentina se mantiene dentro del reducido ?club? de economías con tasas de inflación de dos dígitos que encabezan Venezuela, Indonesia y Rusia", explica Pablo Ayub, economista del estudio Broda y Asociados. Según Ayub, el Gobierno actuó consistentemente con el diagnóstico según el cual la inflación es causada básicamente por tres fenómenos: Un ajuste de precios relativos, a partir de la devaluación de 2002.
Una concentración de poder de mercado en ciertos sectores empresarios que hace que se cobren precios monopólicos, ante la ausencia de competencia
La falta de inversión que determina, que el crecimiento de la oferta agregada sea menor al de la demanda, y consecuentemente se generen cuellos de botella.
"A partir de este diagnóstico, se recurrió al uso de tres instrumentos para la lucha contra la inflación. En primer lugar, se propone el diferimiento de los ajustes de tarifas de servicios públicos. En segundo lugar, se pretende controlar ciertos precios internos con el uso de la política comercial, recurriendo por ejemplo a la prohibición de la exportación de carne. Por último, se recurre a los ?acuerdos de precios? para poder atenuar el efecto del ajuste de precios relativos, quitar poder monopólico y para que sirvan como ?puente de plata? frente a la espera de aumentos en la inversión productiva", resalta Ayub, quien egresó de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNT.
"Más allá del gravísimo conjunto de distorsiones sobre los incentivos que encierra el uso de dichos instrumentos, y que se pagan mayormente a la larga, el Gobierno en su diagnóstico de las causas de la inflación se olvida de un elemento del cual es causante: desde el principio de la gestión, el gobierno de Kirchner privilegió sin disimulo a los instrumentos directos en manos del Estado para estimular la demanda agregada (los que adquirieron particular fama a partir de Keynes en las décadas de 1930 y 1940, cuando el mundo trataba de superar la hiperrecesión iniciada en 1929), entre los que se destacan la política monetaria, fiscal y de ingresos. Tal vez por eso el presidente se autodefine como keynesiano", especifica.
En realidad -continúa Ayub- ser keynesiano en determinados contextos como el representado por un cuadro recesivo de alta capacidad ociosa de la economía, simplemente es responder adecuadamente a los criterios de optimalidad de la política económica. "Es decir, el uso de las políticas expansivas de la demanda agregada fue correcto para salir de la crisis. Por el contrario, empeñarse en seguir siendo keynesiano (estimulando la demanda agregada) hoy en día, en un contexto en el muchos sectores llegan al tope de la capacidad instalada, sumado a presiones inflacionarias generalizadas, puede resultar sencillamente peligroso, o en otras palabras el remedio puede ser peor que la enfermedad", afirma.
Según Ayub, se corre el riesgo de que no se perciba que, más allá del ciclo político favorable al Gobierno, la economía argentina ha entrado en una nueva etapa en el que las empresas no pueden responder con rapidez frente a las mayores demandas de la población (inducidas desde el Gobierno). Así como estimular la demanda agregada por encima de lo razonable le asegura al gobierno un alto crecimiento del PBI (con sus ventajas sobre la creación de empleo; más recaudación y mayores chances electorales), su contrapartida hoy es una presión más fuerte sobre los precios. "Por lo tanto, las medidas que viene tomando el Gobierno para enfrentar la inflación, si bien son paliativos de corto plazo y pueden tener el efecto de reducir la inflación, son insuficientes para luchar contra la inflación. Concretamente, hasta que el Gobierno no saque el pie del acelerador y deje de estimular la demanda agregada, estaremos por encima de la media mundial de inflación", concluye Ayub.

Los alimentos son los que registraron menos aumentos
El incremento del precio de los alimentos en la Argentina, medido en dólares, fue menor en el primer cuatrimestre del año comparado con otros países de la región y con el promedio mundial. Así concluye un estudio realizado por la consultora Abeceb.com, con datos comparativos de la inflación de la Argentina con los de Chile, Brasil y el índice de precios de alimentos que elabora el Fondo Monetario Internacional (FMI). "En el primer trimestre del 2006, el IPC de alimentos y bebidas medido en dólares para Argentina aumentó 0,1%, mientras que el del resto de las economías creció entre 4 y 9%", señala la consultora dirigida por el economista Dante Sica.
Así, Abeceb.com puntualiza que el indicador elaborado por el Fondo Monetario Internacional subió un 4,5%, durante el mismo período, lo que muestra una sensible mejora con relación al promedio mundial. "La explicación a esto se encuentra en la política de acuerdos de precios profundizada a inicios de año y enfocada principalmente en el rubro de alimentos y bebidas, que el año pasado había explicado más del 50% del incremento de los precios", agrega el estudio. La consultora realizó una comparación de la inflación de los alimentos en la Argentina con el promedio mundial que refleja el International Monetary Found Food (IMF Food).
El IMF Food es un índice de alimentos que se elabora a partir del precio de distintos alimentos y bebidas del mundo en términos mayoristas. "Cuando se compara la evolución del índice de alimentos y bebidas de Argentina con el de otros países y con el elaborado por el FMI, se observa que a lo largo de los primeros 10 meses del 2005 todos mostraban una pendiente similar", explica el trabajo.
No obstante, subraya que a partir de los acuerdos de precios en Argentina, el índice se separa de la tendencia del resto de las economías. Gran parte del incremento del precio en dólares de la comida tiene que ver con que los países analizados apreciaron sus monedas, mientras que la Argentina devaluó. La consultora concluye que los acuerdos de precios en el corto plazo son útiles para el quiebre de las expectativas, pero que la tendencia local de bienes transables, como son los alimentos, no puede mantenerse ajena a la mundial por mucho tiempo.