21 Abril 2006 Seguir en 
Xavier Inchausti, el joven violinista de 15 años, que esta noche interpretará el "Concierto para violín y orquesta", de Felix Mendelssohn, vive sumergido en el mundo de la música, aunque reconoce que le gusta jugar al fútbol con sus amigos.
"Estudio todo el tiempo que puedo, y no me estoy fijando en el reloj las horas que entreno. Aunque es verdad que a veces debo interrumpir mis tareas por los viajes", le contó a LA GACETA en una entrevista. Recientemente regresó de Viena, donde actuó como solista en una de las orquestas de esa ciudad; y fue solista invitado de la Filarmónica de Sarajevo, donde interpretó piezas de Tchaicovsky en la apertura del Festival Internacional de Bosnia.
Inchausti, oriundo de Bahía Blanca, inició sus estudios de piano y violín a los 9 años, y debutó a los 10 interpretando a Bach. "Además de estudiar, debo hacer gimnasia para estar bien, porque el violinista es muy propenso a las malas posturas y posiciones, algo que se acentúa en mi caso por la altura que tengo" (mide 1,90), reveló.
Cuando se le preguntó si podía desarrollar una vida normal, Xavier admitió que lleva períodos de reclusión por sus estudios. "De todos modos a los boliches no puedo ir, porque me hace mal esa música que ponen", aseguró.
En cuanto a su interpretación de Mendelssohn, afirmó que "lo más difícil es lograr el Mendelssohn que yo quiero. Y en ese camino, la técnica va quedando atrás, para concentrarme más en las dificultades musicales. Mi interpretación impone tempos más rápidos", precisó.
"Estudio todo el tiempo que puedo, y no me estoy fijando en el reloj las horas que entreno. Aunque es verdad que a veces debo interrumpir mis tareas por los viajes", le contó a LA GACETA en una entrevista. Recientemente regresó de Viena, donde actuó como solista en una de las orquestas de esa ciudad; y fue solista invitado de la Filarmónica de Sarajevo, donde interpretó piezas de Tchaicovsky en la apertura del Festival Internacional de Bosnia.
Inchausti, oriundo de Bahía Blanca, inició sus estudios de piano y violín a los 9 años, y debutó a los 10 interpretando a Bach. "Además de estudiar, debo hacer gimnasia para estar bien, porque el violinista es muy propenso a las malas posturas y posiciones, algo que se acentúa en mi caso por la altura que tengo" (mide 1,90), reveló.
Cuando se le preguntó si podía desarrollar una vida normal, Xavier admitió que lleva períodos de reclusión por sus estudios. "De todos modos a los boliches no puedo ir, porque me hace mal esa música que ponen", aseguró.
En cuanto a su interpretación de Mendelssohn, afirmó que "lo más difícil es lograr el Mendelssohn que yo quiero. Y en ese camino, la técnica va quedando atrás, para concentrarme más en las dificultades musicales. Mi interpretación impone tempos más rápidos", precisó.







