El show de Litto Nebbia se calentó sobre el final

Un público frío -adulto en su gran mayoría-, sólo celebró los hits del artista. Problemas en el sonido. La banda sonó muy ajustada.

CON REPERTORIO MEZCLADO. El artista combinó viejas y nuevas canciones, y fue ovacionado cuando cantó “Sólo se trata de vivir”.(LA GACETA/Franco Vera)
CON REPERTORIO MEZCLADO. El artista combinó viejas y nuevas canciones, y fue ovacionado cuando cantó “Sólo se trata de vivir”.(LA GACETA/Franco Vera)
21 Abril 2006
Litto Nebbia y La Luz no las tuvieron todas consigo la noche del miércoles, en el teatro Alberdi: hubo poca gente, un sonido malo (que le provocaba acoples en la guitarra) y un público frío que únicamente se entusiasmó con los temas clásicos.
Pese a ello, el artista y su nueva banda se esforzaron por ofrecer un show de calidad, con un repertorio que mezcló los viejos hits y las nuevas canciones incluidas en el álbum "Danza del corazón". Con sus melodías simples y sus composiciones sencillas, el grupo tocó un par de rocks y gran cantidad de baladas pop, y repartió blues en la noche.
En el recital, que terminó antes de la medianoche, el grupo integrado por Ariel Minimal, Federico Boaglio y Daniel Colombres sonó ajustado, pero indudablemente es Nebbia el gran director de la agrupación, pasando de los teclados a la guitarra.
"Creo que sigue siendo el gran maestro del rock y del pop; sus composiciones atraviesan varias generaciones, y no pasará al olvido", opinó ante LA GACETA Federico González, un fan de 54 años.
"Nueva zamba para mi tierra", "No importa la razón", "El bohemio", "Sólo se trata de vivir", "Soy de cualquier lugar" y "La Balsa", versionados en ritmos distintos de los originales, arrancaron la ovación de la platea; pero fueron tibios los aplausos cuando se interpretaron "Tatuaje desnudo", "Armonía", "Blues del día" y "Allí estaré".
Los primeros, con los que se identificaban los espectadores -cuyo promedio de edad superaba largo los 40 años-, fueron hasta entonados por la gente; con los segundos, hasta el propio Nebbia tenía que leer las letras.
Era evidente que también contrastaba la poesía de "Sólo se trata de vivir" (la espera duele y uno empieza a creer que una ilusión nunca podrá ser otra cosa más que una ilusión...), con la de "Armonía" (me gustan los zapatos que usas cuando te enamoras).
Como era previsible, el grupo cerró su presentación con "Sólo se trata de vivir", pero tuvo que regresar al escenario para hacer "La Balsa" y "Quien quiera oír que oiga", y entonces fue cuando la platea comenzó a calentar sus palmas animando la noche.

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