11 Abril 2006 Seguir en 
"¡Eh! ¡Eh! ¡Dale, dale!". Entre grito y grito, la voz de Javier Lavallén se hizo vozarrón; grave, como la situación que silenciaba a la multitud. Mario Vera había chocado su rostro con la cabeza de Juan Monge. Los defensores buscaban despejar una pelota sin peligro, pero fue el lateral izquierdo quien encendió la alarma. En ese momento, los gritos del arquero hacia el banco de suplentes subieron de tono; Vera estaba boca abajo en el suelo, sin moverse, con las manos palpando un dolor que minutos después se oficializó como "fractura de malar con desplazamiento", según el diagnóstico del doctor del "santo", Samuel Semrik.
"Alcancé a verlo a Juan Monge, pero como él estaba lejos, pensaba que no llegaría y me puse a ver la pelota; cuando salté, no sentí la pelota, sólo el golpe. Antes de eso me habían chocado desde atrás y después lo vi por la televisión. El que me empujó fue el 8 (Marcelo Leal). Quizás si no me empujaba hubiera sido menor el golpe. De todas maneras no estoy enojado con él", dice ahora Vera, tras la lesión que sufrió ante La Florida. La misma que le impedirá estar sin jugar durante un mes y medio y coincide con la finalización del campeonato.
"Me acuerdo de todo: tenía los ojos cerrados porque estaba mareado y todo me daba vuelta. Pensé que si los abría era peor. Escuché los gritos de ?Javi? y los de otros compañeros, pero después empecé a abrirlos de a poquito. Al pararme me sentía mareado, pero seguí unos minutos porque pensaba que el golpe se iba a pasar y le dije al doctor que esperara. Hasta que ya no pude más. No podía hablar por el dolor", cuenta y se señala el sector inflamado.
El relato parte desde la habitación 301 del sanatorio ubicado en Marcos Paz al 900. En el cuarto que ocupa desde el sábado están la madre, tres tías, la novia y un primo. Mientras las chicas matean y el nene hace zapping, Mario quiere mostrarse entero, aunque cueste...
"Delante de ellos siempre trato de estar bien. Pero en el vestuario me sentí muy mal cuando me dijeron que estaré entre seis y ocho semanas sin jugar. Es lo peor que me pasó en mi carrera. Nunca me había lesionado y justo me pasa ahora, en la parte más importante del campeonato. Es difícil, pero sólo trato de pensar en la recuperación", anhela el morocho que será operado mañana por Semrik y por Alfonso Pacios. El defensor no tiene otra que esperar para el regreso sea con la frente en alto. Para que sus sueños de ascender no terminen así.
"Alcancé a verlo a Juan Monge, pero como él estaba lejos, pensaba que no llegaría y me puse a ver la pelota; cuando salté, no sentí la pelota, sólo el golpe. Antes de eso me habían chocado desde atrás y después lo vi por la televisión. El que me empujó fue el 8 (Marcelo Leal). Quizás si no me empujaba hubiera sido menor el golpe. De todas maneras no estoy enojado con él", dice ahora Vera, tras la lesión que sufrió ante La Florida. La misma que le impedirá estar sin jugar durante un mes y medio y coincide con la finalización del campeonato.
"Me acuerdo de todo: tenía los ojos cerrados porque estaba mareado y todo me daba vuelta. Pensé que si los abría era peor. Escuché los gritos de ?Javi? y los de otros compañeros, pero después empecé a abrirlos de a poquito. Al pararme me sentía mareado, pero seguí unos minutos porque pensaba que el golpe se iba a pasar y le dije al doctor que esperara. Hasta que ya no pude más. No podía hablar por el dolor", cuenta y se señala el sector inflamado.
El relato parte desde la habitación 301 del sanatorio ubicado en Marcos Paz al 900. En el cuarto que ocupa desde el sábado están la madre, tres tías, la novia y un primo. Mientras las chicas matean y el nene hace zapping, Mario quiere mostrarse entero, aunque cueste...
"Delante de ellos siempre trato de estar bien. Pero en el vestuario me sentí muy mal cuando me dijeron que estaré entre seis y ocho semanas sin jugar. Es lo peor que me pasó en mi carrera. Nunca me había lesionado y justo me pasa ahora, en la parte más importante del campeonato. Es difícil, pero sólo trato de pensar en la recuperación", anhela el morocho que será operado mañana por Semrik y por Alfonso Pacios. El defensor no tiene otra que esperar para el regreso sea con la frente en alto. Para que sus sueños de ascender no terminen así.








