08 Abril 2006 Seguir en 
El glamoroso brillo de las remeras y las vinchas se entremezclaba con el tradicional humo de los choripanes. Desde las 14.30, cientos de adolescentes, niños en compañía de sus padres y algunos solitarios adultos empezaron a formar la fila que, a las 21.30, cuando abrieron las puertas del club Central Córdoba, tenía casi 200 metros.
La expectativa que generó la primera actuación de Miranda! en Tucumán tiene comparación -según los vendedores ambulantes- sólo con los shows de Pimpinela, casualmente el dúo con el que grabó un tema el grupo que actuó anoche.
“Sí, se está vendiendo mucho, pero no sé si va a superar lo que vendemos cuando actúa Pimpinela”, contó Marcelo Olea, un ambulante que siempre dice presente en los festivales y recitales. “Claro que esta vez hubo mucha competencia. Vinieron cordobeses y porteños con banderas y vinchas... pero bueno, hay lugar para todos”, añadió.
Los niños primero
Una clara pauta del tipo de público que sigue a Miranda! la dio Rubén Enrique, quien, con su bicicleta, asiste a todos los shows con golosinas. “Se está vendiendo más porque hay muchos niños”, comentó. “Me gustan las canciones, los trajes, todo...”, dijo Macarena, de 9 años, quien llegó al club Central Córdoba junto a su mamá, Gladys Coria; con su hermana Sheila, de 12, y con dos amigas de esta última.
Gladys no se mostró para nada fastidiada por tener que acompañar a las niñas. “Lo hago con gusto, con mucho gusto”, dijo, con una pícara sonrisa. Los chicos se desesperaban por tener la vincha de $ 1, el gorro de $ 2 o la bandera con el nombre del grupo, de $ 3. Luego, las cabezas parecían uniformadas por el brillo y el logotipo de Miranda!. Los vendedores de gaseosas y, por supuesto, los choripaneros, que esperaban expender toda la mercadería a la salida del show, estaban más que felices.
Preparados para la fiesta
Pero hubo quienes se prepararon especialmente para el show. “Siempre me visto así; es mi forma de ser, pero ahora tiene más onda porque coincide con Miranda!”, dijo Alejandro Carraguibel, un chico de 17 años que fue con su novia, Belén Díaz, luciendo una corbata blanca sobre una remera negra y una gorra blanca con prendedores de Miranda!. “Nos une Miranda!; nos encanta y lo estábamos esperando hace mucho”, dijo Belén.
Ambos compraron sus entradas con dos semanas de anticipación, pero contaron que, de todos modos, participaron en concursos radiales para conseguir otras para sus amigos.
Otro que sobresalía por su vestimenta era Emmanuel Morales, de 18 años, quien llevaba un saco y enormes anteojos oscuros, con un corte de pelo singular. Pero también él dijo que es su atuendo cotidiano. Como Emmanuel, muchos chicos dijeron que este fue el primer recital al que asisten. “Me gusta mucho Miranda! y vengo a ver qué onda...”, respondió el muchacho.
Ansiedad e hipo
A medida que la noche avanzaba, la ansiedad se apoderaba de los chicos (y de sus padres también), y los aplausos y los cantos se sucedieron sin cesar, hasta que las puertas se abrieron y se permitió el ingreso del público. Los organizadores estimaron que hasta la hora del show, que comenzaba al cierre de esta edición, el público superaba las 7.000 personas.
La locura estalló cuando Alejandro Sergi, Bruno De Vicenti, Juliana Gattas, Lolo Fuentes y Nicolás “Monoto” Grimaldi, los Miranda!, subieron al enorme escenario con sus ya tradicionales ropas brillosas, en medio de una súper producción de luces e imágenes proyectadas en las pantallas gigantes.
A las 20, cuando Miranda! estaba por probar sonido, Ale Sergi empezó a sufrir ataques de hipo. Sobre el escenario, sus compañeros y sus asistentes lo asustaron, lo sacudieron y se rieron, tratando de que superara el trance, hasta que finalmente pudo hacer las pruebas necesarias antes del show.
A LA FUERZA.- “A la tarde me enteré de que tenía que venir y tuve que salir a comprar las entradas. Pero bueno, los chicos tienen los discos, todo, y tuve que acompañarlos”, dijo, algo fastidiado, José Luis Conticello, que fue al recital con su esposa, Claudia, y sus hijos Facundo (9) y Gonzalo (12).
INSISTENCIA.- “Nos gusta a los tres, pero fui yo el que insistió mucho para que viniéramos”, contó Fernando Delvitto, que asistió con las hermanas Analía y Mariana Camandona.
FAN DE LOS IRACUNDOS.- “A mí me gustan Los Iracundos. Por eso, las acompaño hasta la puerta, y las espero a la salida... Son las nenas; no les podía decir que no”, confirmó entre risas Jorge Sánchez. El acompañó a su esposa, Isabel Suárez; a sus hijas Luciana (8) y Evangelina (12), y a sus sobrinas Lucía (8) y Melina (10).
CON GUSTO.- “Yo aguanto a la par. Me encanta, y las chicas son fanáticas. Tienen todo de Miranda!. Discos, pósters, remeras...”, dijo Isabel Suárez.
LA PRIMERA.- “Vine a las 14.30 a ver qué pasaba, y a las 15 ya me quedé en la fila. Como vivo a la vuelta del club, me turné durante toda la tarde con mis compañeras de 2º año de la Escuela Normal para conservar el puesto”, dijo, mientras caminaba entre policías, Candelaria (16).
EL DEBUT.- “Nosotros vamos a muchos recitales, nos gusta mucho la música”, dijo Belén Díaz, quien fue con su súper producido novio, Alejandro Carraguibel.
DESENTONO.- “Y bueno, me gusta casi toda la música... no me iba a perder a Miranda! y me puse esta remera, porque me gusta”, dijo Agustín (15), quien vestía una prenda estampada con la imagen del grupo heavy Almafuerte.
La expectativa que generó la primera actuación de Miranda! en Tucumán tiene comparación -según los vendedores ambulantes- sólo con los shows de Pimpinela, casualmente el dúo con el que grabó un tema el grupo que actuó anoche.
“Sí, se está vendiendo mucho, pero no sé si va a superar lo que vendemos cuando actúa Pimpinela”, contó Marcelo Olea, un ambulante que siempre dice presente en los festivales y recitales. “Claro que esta vez hubo mucha competencia. Vinieron cordobeses y porteños con banderas y vinchas... pero bueno, hay lugar para todos”, añadió.
Los niños primero
Una clara pauta del tipo de público que sigue a Miranda! la dio Rubén Enrique, quien, con su bicicleta, asiste a todos los shows con golosinas. “Se está vendiendo más porque hay muchos niños”, comentó. “Me gustan las canciones, los trajes, todo...”, dijo Macarena, de 9 años, quien llegó al club Central Córdoba junto a su mamá, Gladys Coria; con su hermana Sheila, de 12, y con dos amigas de esta última.
Gladys no se mostró para nada fastidiada por tener que acompañar a las niñas. “Lo hago con gusto, con mucho gusto”, dijo, con una pícara sonrisa. Los chicos se desesperaban por tener la vincha de $ 1, el gorro de $ 2 o la bandera con el nombre del grupo, de $ 3. Luego, las cabezas parecían uniformadas por el brillo y el logotipo de Miranda!. Los vendedores de gaseosas y, por supuesto, los choripaneros, que esperaban expender toda la mercadería a la salida del show, estaban más que felices.
Preparados para la fiesta
Pero hubo quienes se prepararon especialmente para el show. “Siempre me visto así; es mi forma de ser, pero ahora tiene más onda porque coincide con Miranda!”, dijo Alejandro Carraguibel, un chico de 17 años que fue con su novia, Belén Díaz, luciendo una corbata blanca sobre una remera negra y una gorra blanca con prendedores de Miranda!. “Nos une Miranda!; nos encanta y lo estábamos esperando hace mucho”, dijo Belén.
Ambos compraron sus entradas con dos semanas de anticipación, pero contaron que, de todos modos, participaron en concursos radiales para conseguir otras para sus amigos.
Otro que sobresalía por su vestimenta era Emmanuel Morales, de 18 años, quien llevaba un saco y enormes anteojos oscuros, con un corte de pelo singular. Pero también él dijo que es su atuendo cotidiano. Como Emmanuel, muchos chicos dijeron que este fue el primer recital al que asisten. “Me gusta mucho Miranda! y vengo a ver qué onda...”, respondió el muchacho.
Ansiedad e hipo
A medida que la noche avanzaba, la ansiedad se apoderaba de los chicos (y de sus padres también), y los aplausos y los cantos se sucedieron sin cesar, hasta que las puertas se abrieron y se permitió el ingreso del público. Los organizadores estimaron que hasta la hora del show, que comenzaba al cierre de esta edición, el público superaba las 7.000 personas.
La locura estalló cuando Alejandro Sergi, Bruno De Vicenti, Juliana Gattas, Lolo Fuentes y Nicolás “Monoto” Grimaldi, los Miranda!, subieron al enorme escenario con sus ya tradicionales ropas brillosas, en medio de una súper producción de luces e imágenes proyectadas en las pantallas gigantes.
A las 20, cuando Miranda! estaba por probar sonido, Ale Sergi empezó a sufrir ataques de hipo. Sobre el escenario, sus compañeros y sus asistentes lo asustaron, lo sacudieron y se rieron, tratando de que superara el trance, hasta que finalmente pudo hacer las pruebas necesarias antes del show.
DICHOS DEL POP
A LA FUERZA.- “A la tarde me enteré de que tenía que venir y tuve que salir a comprar las entradas. Pero bueno, los chicos tienen los discos, todo, y tuve que acompañarlos”, dijo, algo fastidiado, José Luis Conticello, que fue al recital con su esposa, Claudia, y sus hijos Facundo (9) y Gonzalo (12).
INSISTENCIA.- “Nos gusta a los tres, pero fui yo el que insistió mucho para que viniéramos”, contó Fernando Delvitto, que asistió con las hermanas Analía y Mariana Camandona.
FAN DE LOS IRACUNDOS.- “A mí me gustan Los Iracundos. Por eso, las acompaño hasta la puerta, y las espero a la salida... Son las nenas; no les podía decir que no”, confirmó entre risas Jorge Sánchez. El acompañó a su esposa, Isabel Suárez; a sus hijas Luciana (8) y Evangelina (12), y a sus sobrinas Lucía (8) y Melina (10).
CON GUSTO.- “Yo aguanto a la par. Me encanta, y las chicas son fanáticas. Tienen todo de Miranda!. Discos, pósters, remeras...”, dijo Isabel Suárez.
LA PRIMERA.- “Vine a las 14.30 a ver qué pasaba, y a las 15 ya me quedé en la fila. Como vivo a la vuelta del club, me turné durante toda la tarde con mis compañeras de 2º año de la Escuela Normal para conservar el puesto”, dijo, mientras caminaba entre policías, Candelaria (16).
EL DEBUT.- “Nosotros vamos a muchos recitales, nos gusta mucho la música”, dijo Belén Díaz, quien fue con su súper producido novio, Alejandro Carraguibel.
DESENTONO.- “Y bueno, me gusta casi toda la música... no me iba a perder a Miranda! y me puse esta remera, porque me gusta”, dijo Agustín (15), quien vestía una prenda estampada con la imagen del grupo heavy Almafuerte.
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