Una ocasión que no hay que desaprovechar

Punto de vista por Emilio J. Cárdenas (Ex embajador de la Argentina ante las Naciones Unidas). Exclusivo para LA GACETA.

26 Marzo 2006
Desde mediados de la década del 60, la ola de violencia -inhumana e indiscriminada- producida por el movimiento terrorista vasco nacionalista "Euskadi Ta Askatasuna" (ETA) asoló y desestabilizó a España.
Por esto, el anuncio de un "alto el fuego permanente", entregado al diario separatista "Gara", alimenta la esperanza de poder dejar atrás la pesadilla de terror e intranquilidad que el ETA generó durante cuatro décadas.
El ETA anuncia que seguirá su lucha a través del diálogo, la negociación y el acuerdo. Convoca para ello a España y a Francia. El ETA no pidió perdón, ni mostró arrepentimiento alguno. Sólo dice que dejará de lado la violencia, que fue su sello.
Si bien la organización nació en Bilbao, en 1959, recién desde fines de 1970, con reiteración, los líderes del ETA procuraron negociar con las autoridades, aunque sin renunciar, jamás, a la violencia. Por ello, anunciaron varias treguas, luego violadas. La primera en 1981. La última, en 1998, que se definió como "total, unilateral e indefinida", que duró 14 meses, luego de los cuales el ETA volvió a la violencia.
El grupo está sumamente debilitado y llevaba ya más de mil días sin matar. Está perseguido, acosado y aislado. Alguna vez tuvo un millar de militantes. Hoy, apenas medio centenar. Unos 860 etarras están en las cárceles; presos y siendo juzgados.
Por todo esto: ¿se puede creer ahora al ETA? ¿No será esto sólo una pausa táctica, o una trampa, como sucedió en el pasado?
Puede que sea así. Pero no se debe dejar pasar la oportunidad que se abre sin tratar de aprovecharla para edificar una paz duradera.
José Luis Rodríguez Zapatero, respaldado por su Parlamento en mayo de 2005, había ofrecido el camino del diálogo a cambio de que el ETA depusiera sus armas. Esto es lo que parece haber ocurrido, y el Presidente del Gobierno, que estaba debilitado, podrá capitalizar lo sucedido como un triunfo personal.
Frente a este escenario, la oposición, rápidamente, ofreció al gobierno toda su colaboración. Las alternativas son complejas y pasan por construir, entre todos, un futuro de tolerancia, respeto recíproco, y convivencia en paz, sin que el costo necesariamente pase por asegurar la impunidad de algunos, en especial si ellos cometieron crímenes abominables, de lesa humanidad.

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