26 Marzo 2006 Seguir en 
Después de la tregua decidida por el grupo armado vasco ETA, es inmensa la expectación internacional ante el futuro de España y, especialmente, del País Vasco. Pero los ecos y las interpretaciones son tan diversos como cuantiosos. En ese escenario parecen predominar la cautela, la duda y -también- la esperanza. En España, un grupo de periodistas especializados considera que ETA se quedó sin salida y que su tregua es definitiva, porque el independentismo vasco descree cada vez más de la lucha armada y porque los españoles ya no soportan un atentado más en el país.
En Francia, el debate por la paz se percibe próximo aunque inflamable. El cauteloso Le Monde dice: "Se abre un proceso largo y difícil". Liberation publica una entrevista con José María Muñoa, delegado de Relaciones Exteriores del Gobierno autónomo vasco, que afirma: "Es impensable un retorno a la violencia". En Berlín, Der Tagesspiegel se pregunta si el anuncio etarra es una real oportunidad de paz o simplemente una trampa.
Con el antecedente de la paz en Irlanda del norte, en Londres y Dublín se abren muchas especulaciones. Ireland Online reproduce un llamamiento a la clase política española a aceptar el alto el fuego etarra. Con extrema prudencia, el Times londinense hace suya una advertencia de Artur Mas, líder de los nacionalistas catalanes moderados: "La experiencia ha demostrado que hay que ser cautos con los comunicados de ETA".
Formalmente, ETA nació en Bilbao, en 1959. Tres años después se definió a sí mismo como una "organización clandestina socialista y revolucionaria", y comenzó a operar en función de su ideario con métodos particularmente violentos. En 1965 comenzó sus atracos y exacciones ilegales; y en 1968 consumó el asesinato de un guardia civil, que resultó el primero de una larga serie de crímenes, que han costado la vida de 851 españoles. El 20 de diciembre de 1973 hizo volar por los aires el vehículo que transportaba al delfín de Francisco Franco y jefe del Gobierno, Luis Carrero Blanco. En 1980, su año más sanguinario, la organización asesinó a 88 personas.
Desde fines del 70, ETA amagó negociar con las autoridades, pero no renunció a la violencia. Anunció varias treguas, pero no fueron mantenidas. La primera en 1981. La última, en 1998/99.
Los etarras dicen representar las aspiraciones de independencia de una nación caracterizada por rasgos culturales únicos. Los vascos lucharon para proteger su lengua y su cultura durante miles de años y se sienten muy orgullosos de su historia. Ocupan un rincón de Europa de casi 20.000 km2, con 2 millones de habitantes situados al norte de España y 260.000 habitantes en el sur de Francia, desde antes de la dominación romana. Nadie sabe de dónde vienen. Su idioma, el euskera, no tiene lazos etimológicos con ninguna lengua conocida y la protección y promoción de ese idioma fue siempre una de las reivindicaciones de la lucha vasca. Buena parte de ellas -no el método- son las mismas del resto de los partidos nacionalistas vascos, especialmente del PNV, que gobierna la región. Según sus críticos, el grupo cuenta cada vez con menos seguidores. No sólo por las mejoras en el autogobierno conseguidas por los nacionalistas moderados, sino también porque existe en la sociedad vasca la visión de que ETA no representa el sentir de la mayoría. Sea la hipótesis válida o no, parece ser una de las razones de esta nueva tregua de paz, que muchos esperan sea definitiva. Sin embargo, uno de los clásicos graffiti de ETA pregona: "Bietan jarrai" (Sigamos adelante) sin decir si depondrá las armas.
En Francia, el debate por la paz se percibe próximo aunque inflamable. El cauteloso Le Monde dice: "Se abre un proceso largo y difícil". Liberation publica una entrevista con José María Muñoa, delegado de Relaciones Exteriores del Gobierno autónomo vasco, que afirma: "Es impensable un retorno a la violencia". En Berlín, Der Tagesspiegel se pregunta si el anuncio etarra es una real oportunidad de paz o simplemente una trampa.
Con el antecedente de la paz en Irlanda del norte, en Londres y Dublín se abren muchas especulaciones. Ireland Online reproduce un llamamiento a la clase política española a aceptar el alto el fuego etarra. Con extrema prudencia, el Times londinense hace suya una advertencia de Artur Mas, líder de los nacionalistas catalanes moderados: "La experiencia ha demostrado que hay que ser cautos con los comunicados de ETA".
Formalmente, ETA nació en Bilbao, en 1959. Tres años después se definió a sí mismo como una "organización clandestina socialista y revolucionaria", y comenzó a operar en función de su ideario con métodos particularmente violentos. En 1965 comenzó sus atracos y exacciones ilegales; y en 1968 consumó el asesinato de un guardia civil, que resultó el primero de una larga serie de crímenes, que han costado la vida de 851 españoles. El 20 de diciembre de 1973 hizo volar por los aires el vehículo que transportaba al delfín de Francisco Franco y jefe del Gobierno, Luis Carrero Blanco. En 1980, su año más sanguinario, la organización asesinó a 88 personas.
Desde fines del 70, ETA amagó negociar con las autoridades, pero no renunció a la violencia. Anunció varias treguas, pero no fueron mantenidas. La primera en 1981. La última, en 1998/99.
Los etarras dicen representar las aspiraciones de independencia de una nación caracterizada por rasgos culturales únicos. Los vascos lucharon para proteger su lengua y su cultura durante miles de años y se sienten muy orgullosos de su historia. Ocupan un rincón de Europa de casi 20.000 km2, con 2 millones de habitantes situados al norte de España y 260.000 habitantes en el sur de Francia, desde antes de la dominación romana. Nadie sabe de dónde vienen. Su idioma, el euskera, no tiene lazos etimológicos con ninguna lengua conocida y la protección y promoción de ese idioma fue siempre una de las reivindicaciones de la lucha vasca. Buena parte de ellas -no el método- son las mismas del resto de los partidos nacionalistas vascos, especialmente del PNV, que gobierna la región. Según sus críticos, el grupo cuenta cada vez con menos seguidores. No sólo por las mejoras en el autogobierno conseguidas por los nacionalistas moderados, sino también porque existe en la sociedad vasca la visión de que ETA no representa el sentir de la mayoría. Sea la hipótesis válida o no, parece ser una de las razones de esta nueva tregua de paz, que muchos esperan sea definitiva. Sin embargo, uno de los clásicos graffiti de ETA pregona: "Bietan jarrai" (Sigamos adelante) sin decir si depondrá las armas.







