11 Marzo 2006 Seguir en 
En el año en que se conmemoran los 250 años del nacimiento del compositor Wolfgang Amadeus Mozart, la Secretaría de Cultura organizó cuatro conciertos con obras sinfónico-corales, música vocal y ópera. El primero de ellos se llevará a cabo mañana -a las 22, en el teatro San Martín-, y el domingo, a las 21 en la Iglesia Catedral de Concepción.
El “Réquiem”, de Mozart, será interpretado por la Orquesta y el Coro Estables, junto a los solistas Valeria Albarracín (soprano), Claudia Manrique (mezzosoprano), Alejandro Alonso (tenor) y Alfredo Tiseira (bajo), y contará con la dirección general de Jorge Lhez.
“El Coro y la Orquesta están ajustados, y contamos un buen nivel de solistas. No hay que olvidarse que la obra vocalmente es muy exigente; aquí hay que cantar desde las entrañas”, le contó Lhez a LA GACETA.
El director es un gran conocedor de la obra de Mozart, y en especial del “Réquiem” (escrito en 1791). “Es una composición fascinante, porque hay que tener en cuenta que, más allá de la leyenda, Mozart la escribió como un epitafio, mientras se moría. Por eso, siempre hay una experiencia muy profunda cuando se la interpreta, cuando se la dirige, porque no está presente únicamente la tristeza, sino que van apareciendo otras emociones, pequeños efectos y, con el tiempo, uno va descubriendo nuevas lecturas”, describió Lhez. “Es una obra grave y sombría, sin contaminaciones operísticas, y está atravesada por un infinito sentimiento de tristeza, con marcados contrastes entre la desesperación y la resignación”.
La misa de difuntos fue una obra que, por encargo, compuso Mozart. “Pero él, que era masón, las últimas letras que escribió dicen “...que el hombre resurgirá”, por lo que se desconoce finalmente si, en el momento de su muerte, empezó a creer en Dios”, comentó Lhez.
El encargo de la obra fue del conde Walsegg, de Sttupach, un noble húngaro que solía conmemorar el aniversario de la muerte de su esposa con una misa de réquiem encargada a célebres maestros de la época.
Mozart desconocía esta situación, lo que le produjo una profunda impresión a su estado emocional, ya que creyó ver en este episodio un siniestro presagio sobre su propia muerte, la que se produjo ese mismo año.
El “Réquiem”, de Mozart, será interpretado por la Orquesta y el Coro Estables, junto a los solistas Valeria Albarracín (soprano), Claudia Manrique (mezzosoprano), Alejandro Alonso (tenor) y Alfredo Tiseira (bajo), y contará con la dirección general de Jorge Lhez.
“El Coro y la Orquesta están ajustados, y contamos un buen nivel de solistas. No hay que olvidarse que la obra vocalmente es muy exigente; aquí hay que cantar desde las entrañas”, le contó Lhez a LA GACETA.
El director es un gran conocedor de la obra de Mozart, y en especial del “Réquiem” (escrito en 1791). “Es una composición fascinante, porque hay que tener en cuenta que, más allá de la leyenda, Mozart la escribió como un epitafio, mientras se moría. Por eso, siempre hay una experiencia muy profunda cuando se la interpreta, cuando se la dirige, porque no está presente únicamente la tristeza, sino que van apareciendo otras emociones, pequeños efectos y, con el tiempo, uno va descubriendo nuevas lecturas”, describió Lhez. “Es una obra grave y sombría, sin contaminaciones operísticas, y está atravesada por un infinito sentimiento de tristeza, con marcados contrastes entre la desesperación y la resignación”.
La misa de difuntos fue una obra que, por encargo, compuso Mozart. “Pero él, que era masón, las últimas letras que escribió dicen “...que el hombre resurgirá”, por lo que se desconoce finalmente si, en el momento de su muerte, empezó a creer en Dios”, comentó Lhez.
El encargo de la obra fue del conde Walsegg, de Sttupach, un noble húngaro que solía conmemorar el aniversario de la muerte de su esposa con una misa de réquiem encargada a célebres maestros de la época.
Mozart desconocía esta situación, lo que le produjo una profunda impresión a su estado emocional, ya que creyó ver en este episodio un siniestro presagio sobre su propia muerte, la que se produjo ese mismo año.







