La telenovela perdió el alma

El libretista Alberto Migré murió ayer a la madrugada, a los 74 años, aparentemente de un paro cardíaco. No habrá velatorio ni caravanas, y su cuerpo será sepultado hoy.

11 Marzo 2006
Buenos Aires.- El reconocido guionista de radio y televisión Alberto Migré murió ayer a la madrugada, a los 74 años, en momentos en que se encontraba en su domicilio.
El deceso de Migré, una figura notable del espectáculo argentino, se produjo mientras dormía, y su cuerpo fue encontrado ayer a la mañana por la mujer que lo cuidaba y realizaba tareas domésticas en su departamento.
De acuerdo con lo indicado, los restos del autor serán inhumados hoy en el Panteón de Actores del cementerio de la Chacarita, y no se realizaría velatorio.
Migré habría sufrido un infarto, según dijo Víctor Agú, su socio y amigo.
La muerte del libretista Migré cierra una etapa importantísima y a veces menospreciada del espectáculo argentino. El era el último ejemplar vivo de una tríada famosa que comenzó en la radio y siguió en televisión, integrada también por Nené Cascallar y Abel Santa Cruz.
Migré había nacido en setiembre de 1932, fue bautizado con el nombre de Felipe Alberto Milletari, y entró en el ámbito de la radio con el propósito de algún día transformarse en actor, pero -él mismo lo reconocía- su voz no era lo que se esperaba ante un micrófono.
En los inicios de su carrera se dedicó a la radiofonía, donde se destacó por la atracción que provocó con sus radionovelas, en las que trabajaron destacados actores.
A los 15 años escribió su primer radioteatro, que fue protagonizado por Chela Ruiz y Horacio Delfino, en Radio Libertad.
En la década del 50 y con poco más de 20 años de edad, Migré se consolidó y se destacó junto a otros talentos de esa época como Santa Cruz, Cascallar, Delia González Márquez y Alma Bresan.
Los finales de la década de los 90 fueron crueles con él porque la televisión local lo olvidó por completo y cambió sus formas de escribir ficciones, lo que lo enojaba mucho. En 2001 volvió al radioteatro semanal con "Permiso para imaginar", que luego pasó a otra radio.
Como prolífico autor fue militante de los derechos de los libretistas y, como presidente de Argentores -lo era al momento de morir- buscaba reivindicar esa tarea, generalmente bastardeada por canales y por productores. Autor de más de 700 títulos, dijo en una entrevista: "la televisión actual no es para mí, ya no es la que a mí me enseñaron. Yo aprendí que el autor era la base sobre la cual se empezaba a edificar todo el proyecto. Ahora, el autor perdió importancia y fue reemplazado por un equipo de escritores a cargo de un coordinador".







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