09 Marzo 2006 Seguir en 
Instalaciones y objetos; fotografías y pinturas. La muestra "Foto gráfica erótica", que quedó abierta al público anoche en el Centro Cultural Virla, recorre diferentes géneros artísticos con alrededor de 40 obras de artistas de diferentes partes del país. En tres salas del Virla, los espectadores se encontrarán con propuestas distintas, como diversos son los modos de entender el erotismo. Está claro que algunos lo tradujeron como desnudos, otros como juegos, y no faltan los que construyeron el concepto con formas innatas de la naturaleza.
Como señala el texto del catálogo escrito por el curador Rodrigo Alonso, "la exaltación explícita de la sexualidad no pertenece al campo del erotismo sino al de la pornografía". Por eso precisamente es que la mayoría de las obras, más que mostrar al cuerpo humano, lo sugiere; o al menos, plantean fragmentos de él, sin exhibicionismo alguno, a excepción del trabajo de Ramón García. Para éste y un par de casos más, vale el cartel de "reservado para adultos" que colocaron las autoridades en las salas.
Luces y sombras
En las antípodas de este planteo, pueden ubicarse las fotografías de Elda Harrington, donde las imágenes de la figura humana quedan reducidas prácticamente a suaves y sensuales líneas, que contrastan fuertemente con el fondo; luces y sombras, en blanco y negro, que atrapan y seducen al espectador. No faltan los artistas que hallaron formas humanas en la naturaleza; ni los que, como el tucumano Ramón Teves, montaron una especial escenografía para captar a su modelo. Julio Pantoja presentó un panel en el que 30 imágenes componen una especie de rompecabezas; pero cada una de ellas, es, a su vez, un fragmento del cuerpo. Y Alejandro Gómez Tolosa, con su arte digital, y con la manipulación de imágenes, crea un nuevo cuerpo.
Instalación
En el espacio central de la sala semicircular, se puso una instalación de Juan Canavesi: al pie y al frente de cuatro dibujos sobre la pared, cuyas manchas insinúan ciertas formas, se ubicaron pequeñas fotografías de un hombre, tomadas de espalda, distribuidas a modo de un ex voto.
Otro de las obras interesantes es el de Mónica Van Asperen, donde dos jóvenes juegan atrapadas en azules tubos.
Como señala el texto del catálogo escrito por el curador Rodrigo Alonso, "la exaltación explícita de la sexualidad no pertenece al campo del erotismo sino al de la pornografía". Por eso precisamente es que la mayoría de las obras, más que mostrar al cuerpo humano, lo sugiere; o al menos, plantean fragmentos de él, sin exhibicionismo alguno, a excepción del trabajo de Ramón García. Para éste y un par de casos más, vale el cartel de "reservado para adultos" que colocaron las autoridades en las salas.
Luces y sombras
En las antípodas de este planteo, pueden ubicarse las fotografías de Elda Harrington, donde las imágenes de la figura humana quedan reducidas prácticamente a suaves y sensuales líneas, que contrastan fuertemente con el fondo; luces y sombras, en blanco y negro, que atrapan y seducen al espectador. No faltan los artistas que hallaron formas humanas en la naturaleza; ni los que, como el tucumano Ramón Teves, montaron una especial escenografía para captar a su modelo. Julio Pantoja presentó un panel en el que 30 imágenes componen una especie de rompecabezas; pero cada una de ellas, es, a su vez, un fragmento del cuerpo. Y Alejandro Gómez Tolosa, con su arte digital, y con la manipulación de imágenes, crea un nuevo cuerpo.
Instalación
En el espacio central de la sala semicircular, se puso una instalación de Juan Canavesi: al pie y al frente de cuatro dibujos sobre la pared, cuyas manchas insinúan ciertas formas, se ubicaron pequeñas fotografías de un hombre, tomadas de espalda, distribuidas a modo de un ex voto.
Otro de las obras interesantes es el de Mónica Van Asperen, donde dos jóvenes juegan atrapadas en azules tubos.







