Secretos detrás del proyector

El operador Marcos Moyano asegura que la tarea de proyectar un filme es sacrificada pero muy gratificante. Las anécdotas.

MAGIA VISUAL. Al igual que en la película Cinema Paradiso, en las salas tucumanas se vive al mismo ritmo del film europeo.(LA GACETA /Inés Quinteros Orio)
MAGIA VISUAL. Al igual que en la película Cinema Paradiso, en las salas tucumanas se vive al mismo ritmo del film europeo.(LA GACETA /Inés Quinteros Orio)
08 Enero 2006
En las cabinas de proyección de los cines tucumanos habita un universo poblado de posters, afiches y fragmentos de películas que nunca verán la luz.
LA GACETA develó para sus lectores ese mágico mundo que retrató con nostalgia Giuseppe Tornatore en su filme "Cinema Pardiso". De hecho, en Tucumán, los operadores aún siguen trabajando de la misma manera que lo hacía Phillipe Noiret en el rol del viejo Alfredo en el filme italiano. Ese es el caso de Marcos Moyano, del cine Atlas, que mira la vida a través de ese hueco de la pared mientras el público sufre, rie y llora ante la gran pantalla.

En los cines locales también habita el misterio
Muchos piensan que, con el avance de la tecnología digital, los cines cuentan con proyectores automáticos y películas en discos compactos. Pero no. En todos los cines de la Argentina (y, por supuesto, en Tucumán), las películas siguen proyectándose con las viejas máquinas a cinta.
Marcos Moyano es el operador del cine Atlas desde hace más de 15 años. El se encarga de manejar los proyectores de las dos salas. "Es un trabajo que requiere mucha concentración pero que, una vez iniciada la proyección, permite hacer otras tareas. Ya no es como hace décadas atrás que había que estar pendiente de la máquina todo el tiempo", dijo.
Moyano asegura que, además, la tarea del proyeccionista es muy sacrificada. "No hay fiestas ni feriados, ni fines de semana porque esos días hay que estar en el cine", declaró. Pero a cambio, tiene la posibilidad de vivir una misteriosa magia que se disfruta por partida doble. "Hoy, con todos los avances que hemos incorporado al proyector, es posible gozar de una función de otra manera. Aunque después de ver varias veces una película, ya no quedan muchas ganas de sentarse en la cabina", declaró.
Los avances tecnológicos también permitieron que los errores y accidentes sean prácticamente inexistentes. "Muy raras veces el público se queja por una falla en el encuadre de la película o en la definición del sonido. Los ajustes se hacen apenas se inicia la película y después casi nunca pasa nada", dijo. Claro que siempre hay gente que se queja por algo.
"A veces sucede que alguien del público se acerca a la cabina para criticar el sonido, pero son los menos. Lo que pasa es que muchas veces las copias llegan con alguna falla de sonido que nosotros no podemos subsanar", señaló.
Respecto del sonido, Moyano contó que se hizo una inversión importante para mejorar los equipos, pero en Tucumán todos los cines poseen el sistema Dolby Stereo. "Sólo algunas cadenas importantes de Buenos Aires invirtieron en el sonido digital", agregó.