13 Noviembre 2005 Seguir en 
PARIS.- La intensidad de la violencia urbana en Francia, que ha comenzado a medirse de acuerdo con la cantidad de vehículos incendiados, aumentó el viernes en la decimosexta noche consecutiva de disturbios. Ardieron más de 500 vehículos -contra los 486 del jueves- y hubo más de 200 detenciones. Además, Lyon -tercera ciudad de Francia en importancia- impuso para este fin de semana el toque de queda, que prohíbe a los menores de edad salir a la calle entre las 22 y las 6 sin la compañía de un familiar. El toque de queda ya rige en seis regiones y en otras 300 localidades del país.
Mientras las fuerzas de seguridad controlan desde ayer París, donde se prohibió todo tipo de reunión que pueda generar desmanes, la violencia se trasladó a otras zonas del país. Lyon se vio obligada a imponer medidas extremas de orden público, luego de los graves disturbios registrados el viernes en el centro de esa ciudad. Policías antidisturbios dispersaron con gases lacrimógenos a grupos de jóvenes que perpetraron desmanes e incendiaron unos 100 vehículos.
En la capital se vivió una jornada de relativa calma, debido al operativo de seguridad implementado para este fin de semana. Miles de policías vigilan la capital francesa para controlar que se cumpla la prohibición del derecho de reunión. La medida, que regirá hasta mañana, obedeció a que se había detectado un gran tráfico de mensajes telefónicos y por internet que convocaban a acciones violentas en la capital, según voceros policiales. Unos 3.000 agentes se han desplegado por diversos puntos de la ciudad, en especial en lugares turísticos, así como en estaciones ferroviarias y del metro que conectan la periferia con el centro de la capital.
La ola de violencia estalló el 27 de octubre, luego de que dos adolescentes, uno de origen tunecino y el otro del Africa subsahariana, murieron electrocutados cuando se escondían de la policía en una casilla eléctrica. Desde entonces, jóvenes de origen extranjero incendiaron más de 8.000 autos y decenas de edificios públicos. Unas 2.500 personas fueron detenidas. El ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, que pidió la expulsión de los 120 detenidos que ya tienen sentencia judicial, reafirmó ayer su política de mano dura. (Reuter-Télam-sni)
Mientras las fuerzas de seguridad controlan desde ayer París, donde se prohibió todo tipo de reunión que pueda generar desmanes, la violencia se trasladó a otras zonas del país. Lyon se vio obligada a imponer medidas extremas de orden público, luego de los graves disturbios registrados el viernes en el centro de esa ciudad. Policías antidisturbios dispersaron con gases lacrimógenos a grupos de jóvenes que perpetraron desmanes e incendiaron unos 100 vehículos.
En la capital se vivió una jornada de relativa calma, debido al operativo de seguridad implementado para este fin de semana. Miles de policías vigilan la capital francesa para controlar que se cumpla la prohibición del derecho de reunión. La medida, que regirá hasta mañana, obedeció a que se había detectado un gran tráfico de mensajes telefónicos y por internet que convocaban a acciones violentas en la capital, según voceros policiales. Unos 3.000 agentes se han desplegado por diversos puntos de la ciudad, en especial en lugares turísticos, así como en estaciones ferroviarias y del metro que conectan la periferia con el centro de la capital.
La ola de violencia estalló el 27 de octubre, luego de que dos adolescentes, uno de origen tunecino y el otro del Africa subsahariana, murieron electrocutados cuando se escondían de la policía en una casilla eléctrica. Desde entonces, jóvenes de origen extranjero incendiaron más de 8.000 autos y decenas de edificios públicos. Unas 2.500 personas fueron detenidas. El ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, que pidió la expulsión de los 120 detenidos que ya tienen sentencia judicial, reafirmó ayer su política de mano dura. (Reuter-Télam-sni)







