Bush apunta contra Siria y contra Irán

El mandatario estadounidense retomó su discurso sobre la guerra contra el terrorismo.

12 Noviembre 2005
TOBYHANNA, Pennsylvania.- El presidente estadounidense, George W. Bush, que afronta el nivel más bajo de popularidad de su gobierno desde 2001, afirmó ayer que Irán y Siria "comparten el objetivo de hacerle daño a Estados Unidos". Durante un acto en esta localidad de Pennsylvania, en conmemoración del Día de los Veteranos, Bush retomó el discurso de la guerra global contra el terrorismo, que le dio tan buenos resultados en años anteriores, para repuntar la mala imagen que refleja su gestión entre los estadounidenses. Sólo cuatro de cada 10 estadounidenses aprueba su gestión, según encuestas.
"Siria debe dejar de exportar violencia y empezar a importar democracia", dijo, en alusión al asesinato del ex primer ministro libanés, Rafik Hariri, ocurrido en febrero en Beirut. Una investigación de la ONU responsabilizó por este hecho a funcionarios de Damasco, entre ellos un hermano del presidente sirio, Bashar al Assad. El gobierno de Damasco rechazó el informe de la ONU, no obstante lo cual dijo que está dispuesto a colaborar en la investigación.
Respecto de Irán, el mandatario volvió a acusar al gobierno ultraconservador de intentar desarrollar una bomba atómica, y exigió a Teherán el cumplimiento del Tratado de No Proliferación Nuclear. Irán mantiene una disputa con Occidente por su programa nuclear, que según las autoridades persigue fines pacíficos, no militares.
Por otra parte, Bush calificó de infundadas las acusaciones de que su gobierno manipuló datos de Inteligencia antes de la invasión a Irak, en marzo de 2003. Esta referencia en su discurso está vinculada con el escándalo llamado "caso Plame", que ya provocó una importante baja en la Casa Blanca y por el que podría caer el mismo vicepresidente, Dick Cheney. El escándalo estalló luego de que un ex embajador estadounidense negó que Irak haya tenido intención de comprar material nuclear a un país africano, como afirmó Bush. En represalia por la "intromisión" del diplomático, el nombre de Valerie Plame, su esposa y ex espía de la CIA, fue filtrado a la prensa. Revelar la identidad de un agente secreto es un delito grave en Estados Unidos.
En su discurso, Bush volvió a justificar la invasión a Irak. "Es el centro de nuestra guerra global contra el terrorismo", dijo. Mientras Bush pronunciaba su discurso, su secretaria de Estado, Condoleezza Rice, realizaba una visita sorpresa a Bagdad para fomentar la participación electoral en las elecciones parlamentarias iraquíes de diciembre. (Télam-SNI-AFP-NA)

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