06 Noviembre 2005 Seguir en 
rak es un país que antes de Saddam Hussein vivió en paz y que quiere volver a vivir en paz. El anhelo de los iraquíes puede sonar algo utópico en estos días, pero es indudable que el largo conflicto del país de Medio Oriente debe suponer una lección para todos, en especial para EEUU, que determinó la invasión. Por más que la administración de George W. Bush haya buscado reunir "evidencia" para justificar la acción armada, quedó claro que no se puede derrocar un régimen sin tener una verdadera alternativa política. Como dijo un responsable de la Liga Arabe: "el vacío político es terreno abonado para el terrorismo". Tratando de ser objetivo, Jabbar Yassin Hussin, escritor iraquí que se fue de su país en 1976, perseguido por el gobierno de Saddam, si bien cuestiona los intereses de EEUU para hacer la guerra contra Irak, a la que califica de terrible, reconoce que logró un buen resultado: hizo caer a un dictador y hoy el pueblo iraquí tiene todas las posibilidades abiertas. De todas maneras, el debate a nivel internacional sobre la decisión de Bush de invadir Irak a principios de 2003, sigue encendido, y se llega a comparar al conflicto en ese país con la legendaria guerra de Vietnam. Hoy, más allá de juzgarse la actitud política del poco apreciado presidente norteamericano, se analizan las consecuencias que acarrearía el retiro de las tropas de la coalición de Irak. Muchos afirman que las fuerzas militares lideradas por EEUU deben salir cuanto antes del país de Medio Oriente. Otros (caso del analista Jorge Castro), alineados con el ex secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger, advierten que una prematura retirada reforzaría a los insurgentes y al terrorismo mundial. Esa acción también incrementaría la inestabilidad en todo el Medio Oriente. Mientras la polémica crece, Irak se sigue desangrando y la imagen de Bush se deteriora aún más.
El problema más acuciante para Bush
Por Jorge Berensztein - doctor en Ciencias Políticas - director de la consultora Poliarquia - profesor de la unversidad Torcuato di Tella.
Irak no es un nuevo Vietnam para EEUU. El contexto debe ser entendido en el contexto de la Guerra Fría: allí había un apoyo externo muy evidente, por parte de la Unión soviética, a la resistencia vietnamita.
En el caso iraquí es claramente distinto, porque lo que se pone de manifiesto son las dificultades de reconstrucción de naciones después de la guerra. Sobre todo, de naciones que son heterogéneas y plurales en lo étnico. Por lo tanto, creo que no son casos específicos y no asimilables. De todas maneras, hay algunas similitudes que ponen de manifiesto los costos y las dificultades para completar el proceso de retiro luego de una intervención militar. En Irak, la intervención militar fue exitosa y presentó un control total del territorio, aunque se siguen manifestando resistencias de grupos fundamentalistas violentos.
En Vietnam, por el contrario, nunca hubo un control del territorio y ese, justamente, fue uno de los problemas centrales de ese conflicto. Ahora, en Irak, los problemas son de reconstrucción y existe una demanda para acelerar los tiempos y construir una autoridad iraquí legítima, inclusive por algunos mecanismos electorales. Por eso, Irak constituye un desafío muy distinto del de Vietnam.De todos modos, el caso de Irak (como el de Vietnam), generó muchos dilemas tanto de política exterior como de política doméstica y los costos para EEUU fueron enormes.
También Irak deterioró la relación del país del Norte con el mundo, sobre todo con algunos Estados europeos. La reputación de EEUU en el orden internacional se perjudicó, en especial a partir del momento en que se descubre que hubo manipulación de información con referencia a las armas de destrucción masiva. En la faz interna también el caso Irak está pesando cada vez más para EEUU, como ocurrió en su momento con Vietnam.
No obstante, hay diferencias sustantivas entre los dos conflictos. Una de ellas es que en Irak el ejército norteamericano es totalmente profesional mientras que en Vietnam todavía existía la conscripción. Es así como hoy la resistencia ciudadana a la guerra no llega a los mismos sectores, ya que involucra a un grupo de personas que son profesionales.
De cualquier modo, en lo político-doméstico-internacional Irak es uno de los grandes problemas que tiene Bush. Si bien ese conflicto no se puede catalogar como un fracaso o un desastre, contribuyó a la caída de la imagen del presidente. Por todo, lo que está gravitando en la opinión pública estadounidense e internacional sobre Irak no son los problemas militares en sí, sino la cuestión de la invasión en su conjunto, en particular el asunto de las armas de destrucción masiva, la manipulación de información y los escándalos que se han generado en la Casa Blanca, que se fueron sucediendo después de la iniciación del conflicto. (Exclusivo para LA GACETA).
Por Jorge Berensztein - doctor en Ciencias Políticas - director de la consultora Poliarquia - profesor de la unversidad Torcuato di Tella.
Irak no es un nuevo Vietnam para EEUU. El contexto debe ser entendido en el contexto de la Guerra Fría: allí había un apoyo externo muy evidente, por parte de la Unión soviética, a la resistencia vietnamita.
En el caso iraquí es claramente distinto, porque lo que se pone de manifiesto son las dificultades de reconstrucción de naciones después de la guerra. Sobre todo, de naciones que son heterogéneas y plurales en lo étnico. Por lo tanto, creo que no son casos específicos y no asimilables. De todas maneras, hay algunas similitudes que ponen de manifiesto los costos y las dificultades para completar el proceso de retiro luego de una intervención militar. En Irak, la intervención militar fue exitosa y presentó un control total del territorio, aunque se siguen manifestando resistencias de grupos fundamentalistas violentos.
En Vietnam, por el contrario, nunca hubo un control del territorio y ese, justamente, fue uno de los problemas centrales de ese conflicto. Ahora, en Irak, los problemas son de reconstrucción y existe una demanda para acelerar los tiempos y construir una autoridad iraquí legítima, inclusive por algunos mecanismos electorales. Por eso, Irak constituye un desafío muy distinto del de Vietnam.De todos modos, el caso de Irak (como el de Vietnam), generó muchos dilemas tanto de política exterior como de política doméstica y los costos para EEUU fueron enormes.
También Irak deterioró la relación del país del Norte con el mundo, sobre todo con algunos Estados europeos. La reputación de EEUU en el orden internacional se perjudicó, en especial a partir del momento en que se descubre que hubo manipulación de información con referencia a las armas de destrucción masiva. En la faz interna también el caso Irak está pesando cada vez más para EEUU, como ocurrió en su momento con Vietnam.
No obstante, hay diferencias sustantivas entre los dos conflictos. Una de ellas es que en Irak el ejército norteamericano es totalmente profesional mientras que en Vietnam todavía existía la conscripción. Es así como hoy la resistencia ciudadana a la guerra no llega a los mismos sectores, ya que involucra a un grupo de personas que son profesionales.
De cualquier modo, en lo político-doméstico-internacional Irak es uno de los grandes problemas que tiene Bush. Si bien ese conflicto no se puede catalogar como un fracaso o un desastre, contribuyó a la caída de la imagen del presidente. Por todo, lo que está gravitando en la opinión pública estadounidense e internacional sobre Irak no son los problemas militares en sí, sino la cuestión de la invasión en su conjunto, en particular el asunto de las armas de destrucción masiva, la manipulación de información y los escándalos que se han generado en la Casa Blanca, que se fueron sucediendo después de la iniciación del conflicto. (Exclusivo para LA GACETA).







