02 Noviembre 2005 Seguir en 
Salud Pública es un impuesto pesado para las empresas, porque grava el 2,5% sobre las remuneraciones, inclusive sobre conceptos no remunerativos. La reimplementación de la alícuota cero en el impuesto a la Salud Pública será, sin dudas, un paliativo para las empresas tucumanas, especialmente para las pequeñas y medianas, que toman mucha mano de obra. Pero en cierto punto no conviene, puesto que también significará obligaciones para el contribuyente, dado que el incumplimiento en el pago de los otros tributos puede hacer que se caiga el beneficio, inclusive meses o años después, con un consecuente perjuicio económico para la empresa, que debería pagar cuotas e intereses no previstos. Entonces, la parte negativa de este esquema es que establece mayor rigor en el pago de impuestos, debido a que una demora o una postergación podrían ser perjudiciales. Por otra parte, a diferencia de la exención de gravámenes, alícuota cero significa que el Estado tiene la opción de volver a instalar el impuesto cuando quiera o lo necesite.
No creo que esta medida represente una mejora en los costos laborales para las empresas, que sí se lograría con una baja en las contribuciones patronales.
No creo que esta medida represente una mejora en los costos laborales para las empresas, que sí se lograría con una baja en las contribuciones patronales.
NOTICIAS RELACIONADAS








