01 Noviembre 2005 Seguir en 
BAGDAD.- Al menos 20 muertos dejó ayer un atentado en Basora, en el sur de Irak controlado por las tropas británicas, al término de una jornada violenta en la que también fallecieron en combate siete soldados estadounidenses, un día después de que un bombardeo aéreo contra una localidad del este del país dejó decenas de muertos civiles.
La explosión en Basora, ciudad de mayoría chiíta, tuvo lugar en una zona comercial muy populosa. Tropas británicas e iraquíes cercaron el área, mientras las mezquitas, a través de altoparlantes, pedían donaciones de sangre para los heridos que, según reportes, se cuentan por decenas.
Equipos de emergencia extraían anoche cadáveres destrozados de la zona ubicada frente a un concurrido restaurante. En el momento de la explosión el lugar estaba repleto de familias que disfrutaban de una tarde al aire libre mientras el mes sagrado del Ramadán llegaba a su fin. En otros actos de violencia, ocho iraquíes murieron ayer en varios ataques en Irak.
Los soldados estadounidenses murieron en dos ataques con bombas, en el sur y en el norte de Bagdad, un día después de un recio bombardeo aéreo norteamericano contra la localidad de Al Qaim, la frontera con Siria, que dejó decenas de civiles muertos. Según el Pentágono, el objetivo de la operación era "un jefe de Al Qaeda".
Asimismo, se informó que se usaron bombas de precisión para evitar pérdidas civiles. Sin embargo, testigos dijeron que por lo menos 35 civiles murieron en esta acción, y que hay muchos heridos, entre ellos mujeres y niños. El Pentágono y el gobierno iraquí afirman que por la frontera con Siria ingresan árabes para alistarse en las de Abu Musab Al Zarqawi, supuesto líder de Al Qaeda en la zona del Golfo.
Quebradero de cabeza
Con las bajas estadounidenses registradas ayer, octubre se convirtió en el cuarto mes con mayor cantidad de bajas para Estados Unidos en Irak desde el comienzo de la invasión.
Según un balance elaborado con datos del Pentágono, el mes cerró con 93 muertos, lo que elevó a 2.021 el número de militares y civiles estadounidenses fallecidos en Irak desde la invasión, en marzo de 2003.
El creciente goteo de bajas constituye un quebradero de cabeza para la casa Blanca, porque va en paralelo con un incremento del reclamo de los estadounidenses para que los soldados vuelvan a casa.Noviembre de 2004 fue peor mes para los norteamericanos, con 137 muertos, seguido por abril de ese año, con 135, y enero de 2005, con 106.
En estas cifras están incluidos los soldados muertos en los combates y los que perdieron la vida en otras circunstancias. Se estima en más de 10.000 los soldados heridos.
Por otra parte, casi 26.000 iraquíes murieron o resultaron heridos desde enero de 2004 a setiembre de este año, según datos del Pentágono. Fuentes independientes cifran en 100.000 los civiles iraquíes muertos desde que se inició la invasión. (Reuter-AFP-NA-DPA)
La explosión en Basora, ciudad de mayoría chiíta, tuvo lugar en una zona comercial muy populosa. Tropas británicas e iraquíes cercaron el área, mientras las mezquitas, a través de altoparlantes, pedían donaciones de sangre para los heridos que, según reportes, se cuentan por decenas.
Equipos de emergencia extraían anoche cadáveres destrozados de la zona ubicada frente a un concurrido restaurante. En el momento de la explosión el lugar estaba repleto de familias que disfrutaban de una tarde al aire libre mientras el mes sagrado del Ramadán llegaba a su fin. En otros actos de violencia, ocho iraquíes murieron ayer en varios ataques en Irak.
Los soldados estadounidenses murieron en dos ataques con bombas, en el sur y en el norte de Bagdad, un día después de un recio bombardeo aéreo norteamericano contra la localidad de Al Qaim, la frontera con Siria, que dejó decenas de civiles muertos. Según el Pentágono, el objetivo de la operación era "un jefe de Al Qaeda".
Asimismo, se informó que se usaron bombas de precisión para evitar pérdidas civiles. Sin embargo, testigos dijeron que por lo menos 35 civiles murieron en esta acción, y que hay muchos heridos, entre ellos mujeres y niños. El Pentágono y el gobierno iraquí afirman que por la frontera con Siria ingresan árabes para alistarse en las de Abu Musab Al Zarqawi, supuesto líder de Al Qaeda en la zona del Golfo.
Quebradero de cabeza
Con las bajas estadounidenses registradas ayer, octubre se convirtió en el cuarto mes con mayor cantidad de bajas para Estados Unidos en Irak desde el comienzo de la invasión.
Según un balance elaborado con datos del Pentágono, el mes cerró con 93 muertos, lo que elevó a 2.021 el número de militares y civiles estadounidenses fallecidos en Irak desde la invasión, en marzo de 2003.
El creciente goteo de bajas constituye un quebradero de cabeza para la casa Blanca, porque va en paralelo con un incremento del reclamo de los estadounidenses para que los soldados vuelvan a casa.Noviembre de 2004 fue peor mes para los norteamericanos, con 137 muertos, seguido por abril de ese año, con 135, y enero de 2005, con 106.
En estas cifras están incluidos los soldados muertos en los combates y los que perdieron la vida en otras circunstancias. Se estima en más de 10.000 los soldados heridos.
Por otra parte, casi 26.000 iraquíes murieron o resultaron heridos desde enero de 2004 a setiembre de este año, según datos del Pentágono. Fuentes independientes cifran en 100.000 los civiles iraquíes muertos desde que se inició la invasión. (Reuter-AFP-NA-DPA)







