17 Octubre 2005 Seguir en 
La producción dramatúrgica de Arthur Miller marcó un hito en la historia del teatro e influyó en varias camadas de autores de todas las latitudes; pasó a convertirse en la gran herencia testimonial sobre la realidad socioeconómica y política que le tocó vivir, registrada en sus piezas, y que le permitió acceder al pináculo de los clásicos del teatro universal.
Miller cumpliría hoy 90 años, pero la muerte lo sorprendió hace pocos meses.Con su obra, el autor norteamericano dejó un importante legado literario y no resulta exagerado afirmar que fue, es y será considerado uno de los más grandes dramaturgos en lengua inglesa del siglo XX. Junto a Eugene O?Neill y Tennessee Williams, forma el gran triunvirato de la escena teatral norteamericana.
Arthur Miller fue un escritor de la época posterior a la Segunda Guerra Mundial, como Norman Mailer y J. D. Salinger. En sus obras logró plasmar en escena inquietudes y conflictos de la sociedad de su tiempo, lo que revaloriza su obra porque supo volcar su mirada sobre el tiempo y el lugar que le tocó vivir.
Había nacido el 17 de octubre de 1915, en Nueva York. El espaldarazo final lo alcanzó con "Todos eran mis hijos" (1947), obra donde expuso la corrupción en tiempo de guerra, tema y tratamiento que permitió que el Círculo de Críticos de Teatro de Nueva York la distinguiera como la mejor obra teatral del año. Pero la obra más destacada y que lo hizo acreedor al éxito fue "La muerte de un viajante" (1949), con la que obtuvo los premios Pulitzer de Teatro y del Círculo de Críticos de Teatro de Nueva York. Considerada una de las mejores obras del teatro contemporáneo, revela la indefensión de un hombre frente a las crueles reglas del juego empresarial de los tiempos de posguerra.
Aunque su vida profesional parecía correr sobre rieles, en su vida privada no fue tan afortunado. En 1940 se casó con Mary Grace Slattery, con quien tuvo dos hijos, Jane Ellen y Robert, y se divorció en 1956, para casarse con la actriz Marilyn Monroe. Esa relación, considerada la utópica unión de la inteligencia y la belleza, fue inestable y concluyó en divorcio en 1961. Al año siguiente se casó con la fotógrafa Inge Morath, fallecida en 2002, con quien también tuvo una hija, Rebecca. En sus últimos años vivió con la pintora Agnes Barley, 55 años menor que él.
Ya consolidado, aquel muchacho tímido no vaciló en seguir poniendo su mirada crítica sobre los acontecimientos que giraban en torno a la política de los Estados Unidos.
El maccarthismo lo inspiró a escribir "Las brujas de Salem" (1953), que describe los juicios por brujería realizados en Salem, y que por extensión se convirtió en una denuncia contra la investigación del Congreso.
PALABRAS DE MILLER
SOBRE EL TEATRO.- "El teatro no puede desaparecer porque es el único arte donde la humanidad se enfrenta a sí misma", señaló el dramaturgo en una entrevista realizada un año antes de su muerte.
EL AMOR.- "¿Puede uno recordar el amor? Es como tratar de evocar el aroma de las rosas en un sótano. Puedes ver la rosa, pero nunca el perfume", declaró cuando habló de su relación con la actriz Marilyn Monroe.
LOS IDEALES.- "Creo que no es posible vivir sin un ideal, como tampoco es posible vivir sin religión ni sensación de porvenir. Si esto sucediera, los hospitales estarían llenos de locos", escribió en una carta a un amigo.
LA EXISTENCIA HUMANA.- "La vida es como una nuez: no puede cascarse entre almohadones de plumas".
BUSH Y LA GUERRA.- "Es el presidente de Estados Unidos, pero recuerdo algo que muchas veces se olvida: hubo medio millón de personas más que votaron por Al Gore. Mi opinión sobre Bush no es precisamente buena. A mí no me gusta la guerra y nunca me gustará".
ATENTADOS.- "Tras el 11 de setiembre los políticos son cada vez mejores actores", dijo en una de sus últimas entrevistas.
LOS PREMIOS.- "Soy un autor de teatro. Y los dramaturgos apenas contamos para el premio Nobel. Además, ya me han dado demasiados premios y galardones en mi vida", señaló cuando le preguntaron si soñaba con el Nobel de Literatura.
Miller cumpliría hoy 90 años, pero la muerte lo sorprendió hace pocos meses.Con su obra, el autor norteamericano dejó un importante legado literario y no resulta exagerado afirmar que fue, es y será considerado uno de los más grandes dramaturgos en lengua inglesa del siglo XX. Junto a Eugene O?Neill y Tennessee Williams, forma el gran triunvirato de la escena teatral norteamericana.
Arthur Miller fue un escritor de la época posterior a la Segunda Guerra Mundial, como Norman Mailer y J. D. Salinger. En sus obras logró plasmar en escena inquietudes y conflictos de la sociedad de su tiempo, lo que revaloriza su obra porque supo volcar su mirada sobre el tiempo y el lugar que le tocó vivir.
Había nacido el 17 de octubre de 1915, en Nueva York. El espaldarazo final lo alcanzó con "Todos eran mis hijos" (1947), obra donde expuso la corrupción en tiempo de guerra, tema y tratamiento que permitió que el Círculo de Críticos de Teatro de Nueva York la distinguiera como la mejor obra teatral del año. Pero la obra más destacada y que lo hizo acreedor al éxito fue "La muerte de un viajante" (1949), con la que obtuvo los premios Pulitzer de Teatro y del Círculo de Críticos de Teatro de Nueva York. Considerada una de las mejores obras del teatro contemporáneo, revela la indefensión de un hombre frente a las crueles reglas del juego empresarial de los tiempos de posguerra.
Aunque su vida profesional parecía correr sobre rieles, en su vida privada no fue tan afortunado. En 1940 se casó con Mary Grace Slattery, con quien tuvo dos hijos, Jane Ellen y Robert, y se divorció en 1956, para casarse con la actriz Marilyn Monroe. Esa relación, considerada la utópica unión de la inteligencia y la belleza, fue inestable y concluyó en divorcio en 1961. Al año siguiente se casó con la fotógrafa Inge Morath, fallecida en 2002, con quien también tuvo una hija, Rebecca. En sus últimos años vivió con la pintora Agnes Barley, 55 años menor que él.
Ya consolidado, aquel muchacho tímido no vaciló en seguir poniendo su mirada crítica sobre los acontecimientos que giraban en torno a la política de los Estados Unidos.
El maccarthismo lo inspiró a escribir "Las brujas de Salem" (1953), que describe los juicios por brujería realizados en Salem, y que por extensión se convirtió en una denuncia contra la investigación del Congreso.
SOBRE EL TEATRO.- "El teatro no puede desaparecer porque es el único arte donde la humanidad se enfrenta a sí misma", señaló el dramaturgo en una entrevista realizada un año antes de su muerte.
EL AMOR.- "¿Puede uno recordar el amor? Es como tratar de evocar el aroma de las rosas en un sótano. Puedes ver la rosa, pero nunca el perfume", declaró cuando habló de su relación con la actriz Marilyn Monroe.
LOS IDEALES.- "Creo que no es posible vivir sin un ideal, como tampoco es posible vivir sin religión ni sensación de porvenir. Si esto sucediera, los hospitales estarían llenos de locos", escribió en una carta a un amigo.
LA EXISTENCIA HUMANA.- "La vida es como una nuez: no puede cascarse entre almohadones de plumas".
BUSH Y LA GUERRA.- "Es el presidente de Estados Unidos, pero recuerdo algo que muchas veces se olvida: hubo medio millón de personas más que votaron por Al Gore. Mi opinión sobre Bush no es precisamente buena. A mí no me gusta la guerra y nunca me gustará".
ATENTADOS.- "Tras el 11 de setiembre los políticos son cada vez mejores actores", dijo en una de sus últimas entrevistas.
LOS PREMIOS.- "Soy un autor de teatro. Y los dramaturgos apenas contamos para el premio Nobel. Además, ya me han dado demasiados premios y galardones en mi vida", señaló cuando le preguntaron si soñaba con el Nobel de Literatura.
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