21 Septiembre 2005 Seguir en 
Con más de 120 años de historia, pocos pudieron abstraerse del encanto del gospel. Desde Elvis o Sinatra, dos blancos que cantaban como negros, a los Beatles y los irlandeses de U2, por sólo dar algunos ejemplos, no resistieron la tentación de cantarle a Dios, por más ateos que algunos de ellos hayan sido. El grupo que se presentó en Tucumán se siente muy cómodo en el país. Son queridos y respetados, y no son sometidos a demasiadas comparaciones. Y aunque en nuestra provincia no es una costumbre escuchar gospel (en algunas iglesias evangelistas pretenden darles un ritmo similar a sus cantos), lo desconocido atrae. No se puede negar que tienen voces privilegiadas. Y que corren con la ventaja de hacer un tipo de música que embruja. Cantan con todo el cuerpo y hacen su show de memoria. La primera parte fue solemnidad pura. En la segunda, se desató la fiesta ritual. Los fantasmas de Harlem se trasladaron a nuestra provincia, y dejaron al público alabando al Creador.
ESPECTACULO: BUENO
REPERTORIO: BUENO
ASISTENCIA: A SALA LLENA
ACEPTACION: BUENA
LO MAS
El cambio de ropa de los coreutas. De los finos trajes, a túnicas y camisas coloridas. Una murga yanky.
LO MENOS
Fueron sólo dos veces, pero se notó. Los cantantes debieron cambiar de micrófono por las fallas técnicas.
ESPECTACULO: BUENO
REPERTORIO: BUENO
ASISTENCIA: A SALA LLENA
ACEPTACION: BUENA
LO MAS
El cambio de ropa de los coreutas. De los finos trajes, a túnicas y camisas coloridas. Una murga yanky.
LO MENOS
Fueron sólo dos veces, pero se notó. Los cantantes debieron cambiar de micrófono por las fallas técnicas.
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