Fue una velada para alquilar balcones

Bruno Gelber interpretó obras de Beethoven, en un celebrado concierto en el teatro San Martín. La energía del director Zemba.

FIGURAS DE LA NOCHE. El director y el pianista saludan ante la ovación que le depararon los espectadores. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
FIGURAS DE LA NOCHE. El director y el pianista saludan ante la ovación que le depararon los espectadores. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
17 Septiembre 2005
De un especialista en Beethoven no podía esperarse otra cosa: un espectáculo al que no le faltó nada, y que sirvió, si se quiere, como una reivindicación ante el accidentado recital del año pasado. El gobernador José Alperovich quiso ayer recibirlo, tal vez para reivindicarse él mismo por la compra del piano, pero el artista no se sentía bien y canceló el encuentro.
Bruno Gelber emocionó a los espectadores con un concierto en el que ejecutó algunas de las obras del genio alemán. Y lo hizo inaugurando oficialmente el piano nuevo, el Steinway & Sons, con el que logró una evidente identificación.
El repertorio incluyó principalmente piezas de Beethoven del período Medio (entre 1803 y 1812), donde con mayor intensidad se observa el paso del clasicismo al romanticismo en la historia de la música.
El teatro San Martín vivió una de sus jornadas más gloriosas; fue una velada para alquilar balcones. El público, que había colmado la platea, los palcos y la tertulia, ovacionó al pianista, quien tuvo que salir tres veces a saludar ante el prolongado aplauso final. "Hay una madurez y una búsqueda de sonoridad que son increíbles", comentó el músico Oscar Buriek. "Creo que Gelber cada día toca mejor. Decididamente, su actuación fue brillante", definió.
El lento ingreso del público hizo que el concierto comenzara 20 minutos más tarde de lo previsto, lo que no hizo sino aumentar el clima de nervios que vivió el personal del teatro, luchando contra el menor ruido que fastidiara al maestro.
El inicio, con la Obertura Fidelio op. 72 b (1814), lo marcó la Orquesta Estable, con la dirección de Reinaldo Zemba, quien, con notable expresividad y energía, logró transmitir la fuerza de una de las cuatro oberturas de la única ópera que escribió Beethoven.

Un clima especial
Diez minutos más tarde, Gelber apareció ante un cerrado aplauso. Sin mediar palabras, el pianista comenzó a darle vida al Concierto Nº 3, sobre todo en el extenso segundo movimiento (largo), donde logró crear un clima de ensoñación nocturna, a través del diálogo musical con Zemba.
Luego del intervalo, nuevamente la Orquesta sola se hizo cargo con soltura de las "Danzas alemanas", interpretando cinco de ellas. Pero sin dudas, el plato fuerte de la noche fue el Concierto Nº 5, "Emperador", que, casi sin detenerse, Gelber ejecutó durante más de 35 minutos.
Al final, lo esperaba un largo aplauso.

Tamaño texto
Comentarios