Cuando los músicos hacen su propio concierto en el ensayo

La Sinfónica de la UNT suele hacer versiones bastante particulares de las obras que estrenará.

18 Septiembre 2005
Cientos de anécdotas recorren los pasillos de las salas tucumanas y enriquecen la historia de las artes escénicas, aunque en la mayoría de los casos el público no llega a enterarse de lo que ocurre detrás de las bambalinas.
"Los ensayos se hacen para ajustar la obra. Y, en el caso de la orquesta, la cuestión es clave", señaló el director norteamericano Carl Christensen, que dirigió a la Orquesta Sinfónica de la UNT en un concierto de jazz sinfónico. Christensen contó que durante los ensayos, los músicos disfrutaron tanto de las composiciones propuestas, que se lanzaron a hacer sus propios arreglos. "Cuando se hace jazz, a veces cuesta mantener a los músicos dentro de la partitura porque se trata de una música que usa mucho la improvisación. En el caso de este concierto, la improvisación estaba ausente, pero algunos músicos se tentaron. Y debo decir que lo hicieron muy bien", dijo Christensen.
Lo mismo señaló el director de la sinfónica, Roberto Buffo. "Los ensayos son una suerte de prueba y de ajustes. Por eso algunos directores y músicos invitan al público a presenciarlos", comentó.
Este es el caso de la pianista Martha Argerich, que el miércoles, horas antes de su concierto, a las 16, realizará un ensayo general abierto al público junto con la Sinfonietta Argerich.

Las distracciones marcan el swing
"Nunca falta el pícaro que da vuelta los pistones de las trompetas, y a veces también lo hacen antes de los conciertos... eso hace que la tropeta se tranque, y hay que ver al trompetista cuando sopla intentando que suene...", contó entre risas Alvaro García, director de la Stars Big Band y músico de la Orquesta Sinfónica de la UNT y de la Orquesta Estable de la Provincia.Lo más frecuente en una banda de jazz como la que conduce, con más de 15 músicos, es que "a algunos distraídos" se les traspapeles las partituras, y que tengan que empezar a buscarlas mientras el resto ya arrancó. Otra de distracciones es que quienes deben tocar un solo se olviden del corte en el que tienen que entrar, dejando al resto de la banda desorientada.Estas situaciones, contó, obligan al director a darse vuelta y hablar con el público hasta que pase el sofocón.
Como músico, García vivió una extraña experiencia el 26 de abril de 1980, cuando se presentó en Tucumán la prestigiosa banda norteamericana de jazz del clarinetista Woody Herman. "Parece que habían empezado desde temprano con el whisky, y siguieron durante el concierto, así que se movían y se hacían bromas fuertes, pero el público no vio nada porque los músicos estaban detrás de los instrumentos o los atriles", contó.
Otra vez fue cuando un trompetista norteamericano fue anunciado desde el escenario, y este no aparecía. "Parece que fue al baño y se perdió", contó el trompetista tucumano.

El frío hizo padecer a Gelber
Es sabido que muchos de los grandes músicos, directores y maestros tienen sus manías y sus días. Un músico de la Orquesta Estable contó que el miércoles pasado, durante el ensayo de Bruno Gelber, el frío hacía difícil tocar.
El pidió calefacción, y el personal del San Martín llegó con un cañón, pero el gas de la garrafa se acabó a los cinco minutos. Los auxiliares consiguieron otra, pero no pudieron conectarla, por lo que le pusieron una pantalla-estufa, y tuvieron que moverse detrás de Gelber hasta que terminó el ensayo.
El pianista se movía entre los músicos de la Orquesta para detectar problemas, o se dirigía al director Reinaldo Zemba para hacerle algún comentario, y los dos empleados iban tras él, cargando la garrafa.
Los auxiliares pudieron descansar durante el concierto, dado que el calor que generaba el público que colmó el teatro hizo innecesaria la calefacción.

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