Un artista indaga la memoria con la fusión de fotos y pintura

Pablo Soria, residente en Miami, visita la provincia para registrar "los flashes de imágenes que uno tiene en la cabeza".

EL PLASTICO crea un clima especial con sus obras.
EL PLASTICO crea un clima especial con sus obras.
26 Julio 2005
Pablo Soria hizo pintura en los años 80, cuando se fue de Tucumán; utilizó el soporte fotográfico en los 90, y ahora construye obras que ni son pintura ni fotografía, o que son tanto lo uno como lo otro. En el proceso de creación descubrió la fotografía cuando advirtió que ella misma podía ser su obra.
El artista tucumano está radicado en Miami desde hace varios años y ya está instalado en el circuito del mercado de arte. Hace unos meses, en la feria "Art Bassel" (en Miami), vivió una experiencia poco frecuente: todos sus trabajos se vendieron el primer día y, apurado, tuvo que regresar a su estudio a hacer otros para poder reponerlos: en total vendió 55 obras de distintas series.

Dramáticos árboles
Cada tanto, el artista regresa a su tierra, a recuperar con su cámara "esos flashes de imágenes que uno tiene en la cabeza". "Estoy continuando con la serie de ?Las Yungas? (foto), y ahora fui al río Cochuna y a La Aguadita para ver cómo están. Los árboles tenían una presencia dramatizada, porque en alguna parte estaban quemados, y en otras aparecía su verdor. Allí construí escenarios y autorretratos, como si fuera un diario de viajero", le contó a LA GACETA.
Los flashes son de la memoria, en definitiva, porque el artista siempre está pensando de dónde viene, tal como titula algunas de sus composiciones.

Relevamiento
"Regreso a lugares que conocí en mi infancia, para indagar a la memoria", sostuvo. Esta preocupación por la indagación aparece también en la serie "The Yearning" ("El anhelo inmigrante").
Este verdadero trabajo de campo que realiza Soria, resultará luego en una obra en la que, sobre transparencias fotográficas, incorporará pintura.

Mundo personal
"Es un color sentimental el que finalmente queda, me parece. Creo que la gente se sintió atraída porque no podía definir si era pintura o fotografía. Lo primero que me preguntaban en la feria era cómo estaba hecho. Hubo una conexión del espectador con mi obra, y me interesó mucho porque no eran compradores de Miami, sino de Nueva York y de Chicago", añadió.
La indefinición y ambigüedad de su obra crean un clima especial, que le permiten hablar de un "color sentimental", porque evoca el mundo personal del artista.

Premios
Soria -que obtuvo en 2004 el Gran Premio de Fotografía en las Salas Nacionales de la Presidencia de la Nación- y que habitualmente integra los envíos que hace el país a a muestras en el exterior (a París y a Londres), volverá a exponer en el Palais de Glace (Buenos Aires) en setiembre, y antes lo hará en México y en otras ciudades centroamericanas.
Además, uno de sus trabajos fue tapa de la revista especializada "Nueva Luz. Photographic Journal", que se edita en Nueva York, quien le dedicó un amplio informe de varias páginas.
En estos días, en la ciudad tuvo la oportunidad de visitar la exposición del Salón VII Julio Cultural en el Centro Virla. "Me gustó el primer premio, me pareció una obra sólida", opinó.

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