17 Junio 2005 Seguir en 
María Volonté tiene una concepción de la música muy amplia, abarcativa y universal, y así canta el tango. Esta porteña de pura cepa se presentó anoche en el teatro San Martín, en el marco del Ciclo de Conciertos del Banco Nación.
"Hice el circuito no convencional por mi tendencia a la experimentación; no encaré por lo consagrado", explicó ayer antes del recital.
En la elección de su repertorio y en los arreglos musicales, viaja por "diferentes estéticas musicales que se apoyan en lo alternativo, que ahora tiene mucho auge, y que es lo que apasiona a la gente más joven".
El camino de Volonté en la música, que empezó en su infancia, en su casa paterna, plantea "el desafío de encontrar la propia voz del tango, con visiones distintas de las de la vieja guardia del tango".
"Lo principal es el placer en el momento de establecer la comunicación con el público, si no, nadie se divierte", definió.
"El tango es un emergente de la confusión cultural del desterrado y del exiliado que somos los argentinos, y va registrando los cambios sociales que se producen", dijo, para luego acotar que en ese y otros sentidos este género tiene muchas similitudes con el blues.
"Es la celebración de la pérdida hasta el fin... una vez escuché a B.B. King decir que el blues es un tónico que da fuerza, y el tango es así también", aseguró.
Galardones
La cantante editó cuatro discos y está trabajando en el quinto, junto a César Angeleri, el guitarrista que la acompañó anoche con Martín Keledijian (contrabajo) y Luciano Jungman (bandoneón).
Volonté ganó el premio Gardel 2004 a la mejor intérprete de tango, y fue nominada para el Grammy Latino por mejor álbum de tango. Su cuarto disco, "Tangos", estuvo en la lista de candidatos al gardel 2005.
Desde 1995, la cantante actúa los jueves en el Café Tortoni, en la ciudad de Buenos Aires.
"Hice el circuito no convencional por mi tendencia a la experimentación; no encaré por lo consagrado", explicó ayer antes del recital.
En la elección de su repertorio y en los arreglos musicales, viaja por "diferentes estéticas musicales que se apoyan en lo alternativo, que ahora tiene mucho auge, y que es lo que apasiona a la gente más joven".
El camino de Volonté en la música, que empezó en su infancia, en su casa paterna, plantea "el desafío de encontrar la propia voz del tango, con visiones distintas de las de la vieja guardia del tango".
"Lo principal es el placer en el momento de establecer la comunicación con el público, si no, nadie se divierte", definió.
"El tango es un emergente de la confusión cultural del desterrado y del exiliado que somos los argentinos, y va registrando los cambios sociales que se producen", dijo, para luego acotar que en ese y otros sentidos este género tiene muchas similitudes con el blues.
"Es la celebración de la pérdida hasta el fin... una vez escuché a B.B. King decir que el blues es un tónico que da fuerza, y el tango es así también", aseguró.
Galardones
La cantante editó cuatro discos y está trabajando en el quinto, junto a César Angeleri, el guitarrista que la acompañó anoche con Martín Keledijian (contrabajo) y Luciano Jungman (bandoneón).
Volonté ganó el premio Gardel 2004 a la mejor intérprete de tango, y fue nominada para el Grammy Latino por mejor álbum de tango. Su cuarto disco, "Tangos", estuvo en la lista de candidatos al gardel 2005.
Desde 1995, la cantante actúa los jueves en el Café Tortoni, en la ciudad de Buenos Aires.







