Resumen para apurados
- Los dueños de Suizo Argentina se negaron a declarar este miércoles en Comodoro Py, indagados por presunta cartelización y sobreprecios en la Agencia Nacional de Discapacidad.
- La fiscalía investiga compras dirigidas y maniobras con fármacos, tras allanamientos donde se hallaron miles de dólares e intercambios sobre fijación discrecional de precios.
- Tras las audiencias, el juez Ariel Lijo deberá definir en los próximos días la situación procesal de los imputados, decidiendo si los procesa, sobresee o dicta falta de mérito.
Los hermanos Jonathan y Emmanuel Kovalivker, dueños de la droguería Suizo Argentina, fueron indagados este miércoles en la causa que investiga presuntas maniobras de corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis). Ambos se presentaron en los tribunales de Comodoro Py, entregaron escritos y se negaron a declarar o responder preguntas.
El fiscal del caso, Franco Picardi, sostuvo que la compañía habría “cooptado” al organismo estatal mediante un supuesto esquema de cartelización y sobreprecios. La investigación apunta a presuntas irregularidades en las compras de medicamentos y a la intervención de directivos de la droguería y funcionarios de la agencia, consignó el diario "La Nación".
Jonathan Kovalivker llegó al Juzgado Federal N° 11 acompañado por su abogado, Martín Magram. Presentó un escrito y se retiró. Apenas salió, ingresó su hermano Emmanuel, quien hizo lo mismo.
Tras las indagatorias, el juez federal Ariel Lijo quedó en condiciones de decidir si los procesa, los sobresee o les dicta la falta de mérito para continuar investigándolos.
Los antecedentes de la causa
Cuando la investigación comenzó, en agosto del año pasado, la Justicia allanó las viviendas de ambos empresarios y dictó una orden para requisarlos y secuestrar sus teléfonos.
Durante esos operativos, Emmanuel fue encontrado cuando intentaba retirarse en su automóvil con una decena de sobres que contenían U$S266.000 y papeles con anotaciones, según reconstruyó la fiscalía.
En el caso de Jonathan, el jefe de seguridad de Nordelta habría llegado a avisarle que la Policía ingresaba para buscarlo. De acuerdo con la reconstrucción fiscal, el empresario logró eludir a los efectivos, que fueron demorados en una de las garitas por empleados de la custodia del barrio.
Un año después, cuando Picardi solicitó las indagatorias, incorporó mensajes telefónicos y documentación sobre las compras de la Andis y las operaciones de Suizo Argentina.
En su pedido, el fiscal identificó al lobista Pablo Atchabahian como un presunto nexo entre la empresa de los Kovalivker y directivos de la Andis a quienes, según la hipótesis de la investigación, les daba instrucciones.
El dictamen cita mensajes de agosto de 2023 entre Atchabahian y Emmanuel Kovalivker. En uno de ellos, el primero le escribió: “Gracias Ema querido soy un soldado”, a lo que el empresario respondió: “Un gran soldadi” (sic).
Los mensajes sobre los precios
Entre las pruebas incorporadas a la causa, la fiscalía destacó intercambios entre empleados de Suizo Argentina vinculados con la comercialización de medicamentos.
“Chicos, entraron eurit a 92 mil de costo. Necesito que roten”, escribió Gonzalo Zarbo, gerente de la División Tratamientos Especiales, en el grupo “Comercial Coordinadores” de la compañía.
Eurit es el nombre comercial de la droga cladribina, producida por el Laboratorio Richmond, según se aclaró en el pedido de indagatoria.
Seis minutos después, Tomás Medina, responsable Comercial de Licitaciones de Tratamientos Especiales de Suizo Argentina, respondió: “Precio de venta? O nos manejamos como nosotros querramos” (sic).
Un minuto más tarde, recibió la siguiente contestación: “Lo pones vos loco, el que quieras, ganemos plata”.
Los mensajes, fechados el 4 de julio de 2024, fueron contrastados con la documentación sobre las ventas del medicamento. La investigación se concentró en las compulsas del 29 de julio y el 2 de agosto de ese año, por un total de 66 unidades de cladribina.
De ese total, 52 unidades fueron adjudicadas a Suizo Argentina por un valor unitario de $3.900.000, mientras que las restantes se adjudicaron a $4.000.000 cada una.
En mayo, esa misma droga había sido adjudicada a $281.000 la unidad. Incluso, en agosto, 25 días después de la segunda adjudicación cuestionada, la Suizo la había cotizado a $405.014 por unidad.
Para la fiscalía, esta última oferta representaba el 9,89% del valor de la adjudicación que la empresa obtuvo ese mismo mes.
“El precio unitario cayó en un mes a la décima parte, sin que se verifique circunstancia legítima alguna que justifique la diferencia de valores. Solo consta: ‘El precio lo pones vos loco, ganemos plata’”, consideró la fiscalía.
Las ofertas de las otras droguerías
Los investigadores también pusieron la lupa sobre la actuación de las empresas que participaron de las compulsas.
En la primera, realizada en julio, presentaron ofertas Suizo Argentina, Droguería del Sud y Soldist. La Suizo había cotizado a $3,9 millones, Droguería del Sud también y Soldist, a $4,1 millones.
Sin embargo, según recabó la Justicia, en la compulsa inmediatamente anterior Soldist había cotizado el medicamento a $820.000, una cifra considerablemente menor.
“¿Tal vez para dotar a la cotización de la Suizo Argentina S.A. de un manto de falsa transparencia y competencia y que le sea adjudicada como requería la firma, aparentando ser la oferta más conveniente?”, se preguntó la fiscalía.
Fuentes de Suizo Argentina negaron las acusaciones y afirmaron que el fiscal había construido una “novela” en su pedido de indagatorias.
También declaró un alto ejecutivo de la droguería
Antes de los hermanos Kovalivker, este martes declaró en indagatoria Sebastián Nuner Uner, un alto ejecutivo de Suizo Argentina. El empresario presentó un escrito de descargo y no contestó preguntas, según relataron fuentes al tanto de la declaración.
Nuner Uner está señalado por la fiscalía como uno de los presuntos jefes de la asociación ilícita investigada. Según la hipótesis fiscal, habría sido un nexo clave y, mediante sus gestiones, la droguería habría implementado la supuesta “cooptación” de la agencia estatal para manipular precios y dirigir compras.
En su descargo, Nuner Uner negó las acusaciones y el presunto vínculo con la Agencia de Discapacidad. Además, pidió su sobreseimiento, indicaron fuentes de la empresa que lo acompañaron a los tribunales.









