“Bitácora de un viaje”, de Silvia Neme de Mejail

Presentado en el Centro Rougés.

SILVIA DE MEJAIL. La autora, al centro. Adriana Corda habla del libro.
SILVIA DE MEJAIL. La autora, al centro. Adriana Corda habla del libro.

“Un libro nace porque alguien tiene algo que decir. Puede decirse bajo la forma de un ensayo, por medio de un poema, por medio de un diario, de una bitácora de un viaje. Y además tiene muchos discursos incorporados; poesías y relatos de acontecimientos que han ocurrido durante el viaje”. Así describió la profesora Adriana Corda “Bitácora de un viaje”, el libro de Silvia Neme de Mejail, presentado este jueves en el Centro Cultural Alberto Rougés. “Ella cuenta con la vivencia del deseo, del deseo concretizado. Esto nace de un cuaderno, y lo dice: ‘Si recuerdo lo que conocí y viví, es porque lo relato en mi diario, gran compañero de mi viaje’. Es decir que este libro tiene su genotexto. Al escribirlo durante el viaje, le pone la emoción de la persona que por primera vez está en una catedral que la enmudece y además agrega el dato histórico”.

La experiencia surgió durante un viaje a Tierra Santa organizado en la parroquia San Roque con el padre Miguel Zelarayán. “Este libro no es el testimonio de un viaje de turismo a Europa, sino un sueño cristalizado”, dijo la autora. “Empezó cuando descubrí la excelente biblioteca que tenía mi padre; me convertí en una lectora compulsiva. Leía todo lo que pasaba, y ahí es donde nació mi primer sueño. Hasta, hasta que un día, en la parroquia San Roque nos llegó una invitación para peregrinar a Tierra Santa vía Europa. Ahí en mi corazón se encendió una lucecita porque el sueño venía hacia mí”.

“Nos enriquecimos conociendo personas maravillosas y se forjaron nuevas amistades, nos emocionamos, nos alegramos, nos educamos y compartimos momentos únicos. Fue una caricia para los sentidos”. Dos años atrás, Silvia retomó los viejos cuadernos y retomó las anécdotas y experiencias registradas y chequeó uno por uno los datos históricos, paisajísticos y culturales para que este libro viera la luz.

Y concluyó: “todos tenemos un sueño. A pesar de las contrariedades que estamos viviendo, a pesar de los problemas que tenemos, a pesar de las piedras que podamos encontrar en el camino, nunca perdamos la capacidad de soñar, porque tan solo con el sueño es libre el hombre”.

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