Resumen para apurados
- El turismo gastronómico ya integra el Top-5 mundial: viajeros de todo el mundo destinan hoy hasta el 35% de su presupuesto a comidas y bebidas para conocer nuevas culturas.
- La gastronomía dejó de ser un complemento secundario y dio origen a circuitos específicos, como rutas del vino en Tucumán o recorridos de cocina callejera y de alta gama.
- Dado que hasta un 20% de turistas elige destino solo por los sabores, la gastronomía será clave para el posicionamiento económico y la atracción turística de las regiones.
Aunque la clasificación de tipos de turismo puede variar según el organismo que la mida, el turismo gastronómico ocupa en la actualidad un lugar dentro del Top-5 de las tipologías de turismo más importantes y con mayor crecimiento del mundo. Durante años, la gastronomía fue un complemento de las vacaciones. Hoy, para muchos viajeros, se transformó en uno de los principales motivos para elegir un destino.
La experiencia busca reproducir, en un mismo viaje, una especie de recorrido gastronómico internacional. Una cena con cortes de inspiración estadounidense, una propuesta de cocina asiática o una experiencia de sabores franceses pueden formar parte de la misma travesía, sin necesidad de cambiar de ciudad, es lo que suele suceder en los cruceros.
Conocer la historia
Ya no se trata solo de alimentarse por necesidad durante unas vacaciones, sino de experimentar la identidad de un destino a través del paladar. Así surgieron rutas del vino o del queso en distintas locaciones del planeta. O recorridos por ciudades de países que se destacan por los puestos de comida callejera. Como así también, experiencias en restaurantes de alta cocina (estrellas Michelin) o bodegas emblemáticas.
En “El Jardín de la República”
Tucumán tiene su propia Ruta del Vino de Altura, un circuito de unos 100 kilómetros a lo largo de los Valles Calchaquíes tucumanos (sobre la Ruta Provincial 307 y la mítica Ruta Nacional 40) que va desde Tafí del Valle hasta Colalao del Valle. Es un corredor vitivinícola muy especial -con viñedos cultivados entre los 1.750 y los 3.000 metros de altitud- que combina más de 350 días de sol al año, rica amplitud térmica y una identidad cultural ancestral única.
El peso real de la gastronomía en el turismo va en ascenso. La motivación directa es de entre un 15% y un 20% de los viajeros internacionales que eligen su destino exclusivamente por la oferta gastronómica. Para el 100% de los viajeros la comida forma parte del viaje, y la World Food Travel Association calcula que cerca del 25% al 35% del presupuesto total de un viaje se destina directamente al consumo de alimentos y bebidas.
Los viajeros ya no buscan únicamente conocer nuevos lugares, sino también nuevos sabores. Y en ese escenario, la mesa empieza a ocupar un lugar tan importante como el destino.







