Resumen para apurados
- Especialistas recomiendan hoy la estimulación mental en el hogar para reducir la hiperactividad canina, priorizando el cansancio cognitivo sobre la exigencia física.
- El uso del olfato, paseos lentos y juguetes interactivos rellenos de comida ayudan a bajar el estrés y el ritmo cardíaco, superando al desgaste físico tradicional.
- Estas técnicas de crianza buscan mejorar la convivencia familiar a largo plazo y prevenir diagnósticos erróneos de patologías de conducta en las mascotas.
Un problema usual en los hogares con mascotas es la energía que derrochan, los perros por lo general, el animal que más habita los hogares en el mundo. El rasgo es propio de cuando son cachorros, pero la asociación no es tan rígida, a veces y se extiende durante más tiempo. También puede ser una patología que debe ser diagnosticada por un etólogo veterinario o especialista en comportamiento animal que tiene los conocimientos para diferenciar entre una hiperactividad patológica y un problema de manejo, educación o entorno. En esos casos, los humanos que conviven con el perro tienen un desafío en la crianza.
El enfoque adecuado es el que abarca ejercicio, estimulación mental y entrenamiento, es posible gestionar este comportamiento de manera efectiva. Con paciencia y constancia, se logrará un equilibrio que mejore la calidad de vida tanto del perro como de su familia. Existe la creencia de que la energía excesiva desaparece con más de lo mismo. El común “descarga de energía”, es erróneo.
Los etólogos coinciden en que la solución no es “cansarlos físicamente” hasta el agotamiento, sino reducir la hiperactivación y el estrés a través de la estimulación mental y el control del entorno. Puede sonar extraño querer cansar a un ser vivo, pero en estos casos es lo más sano y efectivo.
Las opciones
Hay muchas técnicas amigables para llevar a las mascotas al agotamiento. El olfato juega un papel fundamental en la obtención de niveles de actividad que sean apropiados para cada hogar. Olfatear reduce el ritmo cardíaco y libera endorfinas. Una manera de lograr esa acción es esconder premios por la casa o usar alfombras de olfato (snuffle mats que se compran en las veterinarias). Diez minutos de olfateo intenso cansan más que 40 minutos de carrera.
Al momento de darles de comer, una estrategia para seguir haciéndolo pensar es darle la comida en juguetes dispensadores, usar alfombras de lamedero (lick mats) o rompecabezas caninos. Lamer y masticar genera un efecto calmante natural.
El olfateo es recomendable también generarlo durante los paseos para que la salida tenga calidad por sobre intensidad, que es justamente lo que se busca bajar. Los paseos para que sean olfativos requieren una estructura, con pasos lentos, accesorios especiales, como una correa larga (2 a 3 metros, si el entorno es seguro), permitiéndole olfatear todo lo que quiera.
Un rincón tranquilo de la casa donde nadie lo moleste cuando decida descansar es fundamental, pero lo que no hay que dejar de hacer para que el animal comprenda el mensaje es premiarlo. Practicar la calma voluntaria significa que cuando se tueste al sol o esté en su cama sin que haya sido ordenado, hay que acercarse despacio y dejarle un premio entre las patas en silencio, sin sobreexcitarlo con caricias ni voz aguda.
También es exitoso el método de jugar a la permanencia. ¿Cómo se hace? Se sostiene un premio de alto valor en la mano cerrada. El perro intentará lamer, morder suavemente o saltar. No hay que hablar ni retirar la mano. En el momento exacto en que el se rinda, se siente o se aleje un paso, hay que abrir la mano y darle el premio. Así aprenderá que para conseguir lo que quiere debe calmarse y alejarse, no presionar.
Un juguete efectivo
El dispensador de comida de caucho es el mejor aliado para contrarrestar la energía excesiva de un perro. Consiste en un objeto elaborado en un material flexible, con agujeros y viene en distintos tamaños. El juguete es conocido como Kong, la empresa que lo creó en los años 70. Es hueco para poder ponerle alimento dentro. En el mercado se puede conseguir, según el tamaño, un dispensador de comida pedagógico desde los $15.000.
También se pueden fabricar en casa con pocos elementos. Una manguera gruesa reforzada de unos 15 a 20 centímetros y una cuerda gruesa de algodón. El procedimiento es cortar el tramo de manguera y limpiar muy bien el interior. Con un cuchillo o taladro, hacer dos pequeños agujeros en los extremos, pasar la cuerda para hacerle un nudo, de manera de evitar que la comida se salga por completo de golpe. El relleno puede ser con comida húmeda, puré de calabaza (zapallo) o carne picada y congelarlo. Al ser cilíndrico, pasará mucho tiempo lamiendo el interior para sacar el alimento.
Otra manera es construir el dispensador con manzana o zanahoria gigante. Sería la opción más confiable porque si la rompe y se la traga, simplemente se está alimentando de forma saludable. No requiere herramientas ni materiales.
Simplemente, si se usa una manzana, se debe retirar por completo el centro y las semillas, dejar un hueco perfecto en el medio; con la zanahoria hay que hacer un canal a lo largo con un cuchillo o una cuchara, se los rellena con un poco de comida húmeda para perros con algún caldo. En todos los casos, es importante que esté bien congelado: el perro lamerá el relleno y luego se comerá "el juguete".







