Cada 31 de octubre, el Día Mundial del Ahorro invita a reflexionar sobre el valor de reservar una parte de los ingresos para el futuro. Pero hoy esa conversación adquiere otra urgencia. Mientras hablamos de ahorro, miles de chicos se acercan al dinero por una puerta que promete multiplicarlo rápidamente y sin esfuerzo: las apuestas online.
En Tucumán, el dato es inquietante. Ocho de cada 10 chicos reconocieron haber apostado o tenido contacto con sitios de apuestas, según reveló hace unos meses el especialista en adicciones Ramiro Hernández a LA GACETA. El primer acercamiento puede ocurrir mucho antes de que exista una conducta compulsiva, a través de pantallas, videojuegos, publicidad y grupos de compañeros. La apuesta se presenta como entretenimiento o como una oportunidad de ganar. El celular convierte esa invitación en una posibilidad permanente.
La advertencia de la Iglesia suma otra dimensión al problema. Marcelo Colombo, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, cuestionó duramente al Senado por mantener paralizado desde hace un año y medio el proyecto de ley contra la ludopatía infantojuvenil. Su reclamo no fue solamente institucional. Preguntó qué pasa con los legisladores y si realmente les interesa proteger a los chicos que están cayendo en el juego. Incluso advirtió sobre la posibilidad de que detrás de las demoras existan desinterés, desidia o complicidades frente a intereses económicos muy grandes.
El planteo merece atención. Cuando una problemática compromete a niños y adolescentes, la demora en construir herramientas de protección también tiene consecuencias. No alcanza con reconocer que las apuestas crecen: hacen falta decisiones, controles y políticas públicas capaces de actuar antes de que aparezcan las adicciones.
En ese escenario, recuperar el sentido del Día del Ahorro exige ampliar la conversación. La educación financiera no puede limitarse a enseñar a guardar dinero o utilizar una billetera virtual. Debe ayudar a comprender cuánto cuesta conseguirlo, cómo organizar un presupuesto, qué significa endeudarse y por qué una ganancia prometida no equivale a un ingreso. También debe enseñar que perder es una posibilidad concreta y que intentar recuperar lo perdido puede convertirse en una trampa.
Hernández advirtió que chicos desde los 13 años tienen acceso a billeteras virtuales y planteó la necesidad de enseñarles a administrar esos fondos. Las familias deben acompañar, las escuelas incorporar herramientas y el Estado garantizar controles sobre las plataformas, especialmente las ilegales, que permiten el ingreso de menores sin verificaciones adecuadas.
El ahorro representa una forma de proyectar, postergar una satisfacción y decidir con autonomía. Las apuestas explotan lo contrario: la inmediatez y la ilusión de una recompensa fácil.
Hoy, el Día del Ahorro debería servir para recordar que enseñar a administrar el dinero también es enseñar a reconocer los riesgos. Porque proteger a los chicos no consiste solamente en impedirles perder sus ahorros, sino en evitar que terminen perdiendo mucho más.





