Durante el XXV° Taller de Híbridos y Manejo de Maíz, organizado por el programa Granos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc), Pablo Scandaliaris, de la sección Sensores Remotos y Sistemas de Información Geográfica (SIG) de la entidad presentó un análisis de la evolución de la superficie cultivada con maíz en Tucumán y del comportamiento de la biomasa durante las últimas cuatro campañas, mediante el Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (NDVI), obtenido a partir de imágenes satelitales Sentinel-2.
Durante la campaña 2025/26, la superficie sembrada con maíz alcanzó aproximadamente 92.000 hectáreas. Burruyacu concentró el 53% del área cultivada, seguido por Leales (17%) y Graneros (14%). Esta cifra reflejó una recuperación respecto de la campaña anterior, cuando la superficie había disminuido considerablemente como consecuencia del impacto del complejo del achaparramiento.
Scandaliaris explicó que el objetivo del trabajo fue evaluar la biomasa del maíz mediante NDVI para disponer de una herramienta que permitiera obtener un diagnóstico visual rápido y anticipado sobre la evolución de las campañas agrícolas.
Se compararon los valores de febrero, marzo y abril de las campañas 2022/23 a 2025/26. Los resultados mostraron diferencias importantes: la campaña 2022/23 presentó bajos niveles de biomasa por efecto de la sequía; en 2023/24 se observó una caída pronunciada asociada al achaparramiento, mientras que 2025/26 registró los mayores valores de NDVI de la serie analizada.
El análisis fue contrastado con los rendimientos relevados por la sección Economía y Estadísticas de la Eeaoc, y se encontró, en general, una correlación entre los valores de NDVI y los rindes promedio finales, que pasaron de 4,3 toneladas por hectárea en 2022/23 a 6,8 toneladas en 2025/26.
Sin embargo, la biomasa y el rendimiento no siempre evolucionan de la misma manera. Pese a registrar los mayores niveles de biomasa, la última campaña no mostró un incremento proporcional del rendimiento. Esto se vinculó con otros factores, como los ambientales o sanitarios, que pudieron incidir en el rendimiento final del maíz.
Como conclusión, el especialista señaló que el NDVI permite conocer anticipadamente el estado y el desarrollo del cultivo, antes de la cosecha, pero no constituye una estimación directa del rendimiento. Su principal utilidad radica en ofrecer información temprana para evaluar la evolución de una campaña, que debe complementarse con otras variables ambientales, sanitarias y agronómicas.





