Resumen para apurados
- Felipe "El Militar" Sosa, imputado por el crimen de Érika Álvarez, se descompensó este miércoles en el tribunal antes de declarar, por lo que fue asistido de urgencia.
- El acusado había confesado arrojar el cuerpo a un basural y desvincular a un cómplice. La audiencia se pausó mientras un médico forense exponía sobre la autopsia.
- El testimonio de Sosa resulta crucial para la causa y definirá la situación procesal del resto de los imputados por el encubrimiento del femicidio.
La audiencia de este miércoles por el crimen de Érika Antonella Álvarez vivió un momento de tensión cuando el imputado, Felipe "El Militar" Sosa, el principal acusado del asesinato ocurrido a principios de enero, sufrió una descompensación.
Antes de que comenzara la jornada, sus abogados defensores, Marcelo Cosiansi y Rubén Flores, habían anunciado que Sosa estaba dispuesto a declarar, pero lo haría después de escuchar el testimonio de uno de los médicos que participó en la autopsia del cuerpo de la víctima.
Sin embargo, inmediatamente después de comunicarles esa decisión a sus letrados, Sosa les manifestó que se sentía mal. Los profesionales advirtieron la situación al juez Gonzalo Ortega, quien ordenó que se convocara de urgencia a un equipo de emergencia del 107 para que lo revisara.
La asistencia a "El Militar" Sosa
Mientras se esperaba la llegada de la ambulancia, el médico forense que estaba en el estrado continuó con su declaración, aportando detalles sobre la autopsia de la víctima.
La audiencia quedó momentáneamente suspendida hasta que se constató que Sosa se encontraba en condiciones de continuar con el proceso.
El martes, Sosa había confesado que él fue el responsable de dejar los restos de la joven en un basural de Manantial Sur, y además desvinculó a Jorge “Chicho” Díaz, uno de los imputados de ayudarlo a encubrir el crimen.








