El histórico Mercado del Norte está a punto de vivir un nuevo comienzo. Después de años de abandono y tras una importante labor de recuperación edilicia que hoy exhibe un avance prácticamente total, el emblemático edificio de Mendoza y Maipú se prepara para abrir sus puertas con un aspecto totalmente renovado. Esta obra devolverá a la provincia uno de sus espacios más queridos y reencontrará a la ciudad con una parte fundamental de su identidad.
Este mercado no es un edificio cualquiera. Fue inaugurado en 1939 como Mercado Frigorífico Central y, desde entonces, se convirtió en el corazón comercial del microcentro. Generaciones de tucumanos crecieron recorriendo sus pasillos, madrugando para conseguir los mejores productos, compartiendo un café o una pizza entre sus puestos.
Durante décadas fue mucho más que un lugar de compras. Se transformó en un punto de encuentro y en un símbolo del esfuerzo de cientos de familias que construyeron su futuro detrás de un mostrador. Por eso, volver a verlo en pie, restaurado y listo para recibir gente, es una buena noticia.
Su reapertura significa una inyección de vida para toda la zona. Se proyecta que vuelva a ser un polo de atracción con cientos de puestos de trabajo y un enorme flujo de visitantes diarios.
Los encargados del área comercial proyectan que en la planta alta se instale un patio gastronómico con pizzerías, sandwicherías y heladerías, acompañado de juegos infantiles para distintas edades, un centro cultural y una gran tienda departamental. La planta baja, por su parte, albergará locales de indumentaria femenina y masculina, ópticas, comercios de artículos para el hogar y cafeterías, entre otros rubros.
El renovado espacio tiene todo para volver a ser el motor que despierte al microcentro y reactive la economía local, ofreciendo un lugar seguro, moderno y acogedor tanto para los compradores como para los emprendedores que buscan un lugar donde crecer. Asimismo, el proyecto busca preservar la estructura original del mercado, en la medida en que sus condiciones lo permitan, y combinarla con materiales de calidad y tecnología. El edificio contará con acondicionamiento térmico y acústico para brindar comodidad durante todo el año, con una propuesta de funcionamiento de lunes a lunes.
Los desafíos comerciales que aún se están resolviendo pueden ser parte del camino normal de un proyecto de esta magnitud. La apertura de sus puertas es el paso fundamental para que la rueda vuelva a girar y para que la ciudad recupere un espacio que siempre le perteneció.
Pronto volveremos a caminar por sus pasillos, a sentir el bullicio de siempre y a comprobar que, cuando la ciudad se lo propone, puede recuperar sus símbolos y proyectarse hacia un futuro mucho más próspero. El gigante despertará renovado, listo para latir al ritmo de Tucumán.







