Históricamente, los mercados públicos nacieron con la finalidad de impulsar la economía local, cobijando a pequeños productores que ofrecían precios accesibles para los vecinos. Hoy el Mercado del Norte y el Mercado de la Ciudad (ex Sarmiento) corren el riesgo de terminar convertidos en paseos de compra exclusivos, perdiendo su identidad fundacional. La realidad comercial de la ciudad está atrapada en una burbuja inmobiliaria despiadada que lleva a muchos comercios históricos a cerrar sus puertas. Y el problema no acaba ahí, porque pareciera que la Municipalidad con sus tasas y las empresas de servicios públicos con sus costos son cómplices silenciosos del sector privado. Lo cual se hace evidente en ambos mercados, donde los costos resultan prohibitivos para los comerciantes locales. Tanto en el “del Norte” como “el Sarmiento”, se suponía que la Municipalidad invertiría en la restauración para volver a la lógica de mercados de cercanía, respetando el espíritu centenario de su fundación. Sin embargo, la realidad que vemos es muy diferente porque ambos cayeron en la burbuja inmobiliaria que excluye a los comercios tradicionales y atrae a las grandes cadenas. Y me pregunto: ¿para quiénes se restauraron esos edificios históricos? ¿No deberían haberlos dado en comodato y exigir a los privados que hicieran las mejoras? Estoy seguro de que los mercados públicos deben ser abiertos a toda la comunidad y no shoppings pensados para unos pocos.
Marcelo Daniel Castagno
marcelocastagno@yahoo.com.ar







