Claves del proceso creativo de un gran dramaturgo

Pasos del diseño de un mecanismo personal.

ENTREVISTAS

CREAR

MAURICIO KARTUN

(Colección íntima – Buenos Aires)

Dramaturgo de fuste si los hay, Mauricio Kartun (1946), con su bien ganada honra de ser llamado maestro, vuelve a salir a la palestra, pero esta vez para contar, en un puñado de entrevistas, los grandes trazos de su proceso creativo. Y los más pequeños también, poblados con idéntica lucidez y a la vez con curiosidades, anecdotarios sobreentendidos y trucos, si así pudieran llamarse, que han llevado sus derivas a las altas cumbres.

Kartun distingue cuatro momentos. El inicial una imagen generadora que se emparenta con una semilla pronta a germinar. El segundo momento atañe a un largo acopio de imágenes sueltas; el tercero va de lo que da en llamar “improvisación imaginaria” y en el cuarto se mueve en las arenas de la corrección y la edición, tan indispensable en la dramaturgia, entiende el humilde amanuense de estas líneas, como en cualquier oficio dedicado al arte propiamente dicho.

Otros asertos de Kartun refieren al rechazo que provoca en él un material absolutamente riguroso. También los materiales sueltos. Sin embargo, esas aprensiones mutan de una manera significativa cuando pasan a ostentar la categoría de alianza. Acaso gratos hechizos de la creación. Una terceridad fecunda.

Cómodo en los océanos de la humildad, Kartun confiesa que nunca sabe de antemano si terminará o no su trabajo. Que en todo caso pulsa la íntima esperanza de que una cierta ingenuidad constitutiva del puntapié inicial encuentre un rumbo, un norte, un futuro.

Concluye, sin más, en la certeza de que la búsqueda bautismal es siempre “una relación amorosa”.

Kartun, hombre de libreta en mano y bolígrafo inquieto, define a la escritura como la quintaesencia de una búsqueda y hace la salvedad de que no son lo mismo escribir que escriturar.

Ya metido en la piel del autor-director, refiere lo mucho que le importa conformar un elenco sostenible en el tiempo. Llegado ese punto examina la faceta artística, la búsqueda de afinidades y otro elemento que parece formal, cuasi banal, pero significativo: la propuesta económica debe de estar en consonancia con las necesidades de los convocados.

Entre un sinnúmero de reflexiones, hipótesis, afirmaciones, Kartun postula que todo escritor diseña su propio mecanismo y arma un recorrido viable. En ese sentido, se vale de esa regla de oro bajo el prestigioso prisma de Gastón Bachelard: “Toda metáfora es un mito en miniatura”.

PERFIL
Mauricio Kartun (San Martín, Buenos Aires, 1946) es uno de los dramaturgos, directores y maestros de teatro más destacados de la Argentina. Autor de cerca de treinta obras, entre ellas Chau Misterix, El niño argentino y La vis cómica.  Recibió el Premio Nacional de Literatura Dramática, el Gran Premio de Honor de Argentores, el ACE de Oro y tres Konex de Platino.

Waltar Vargas

© LA GACETA

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