Consejos de la Eeaoc para proteger el limón de enfermedades durante las lluvias de primavera
De inicios de septiembre a hoy hubo 20 días de lluvia en las principales áreas productoras: cinco veces más que 2025. Esto genera una gran cantidad de horas de mojado foliar, requisito óptimo para infecciones.
La jefa de la sección Fitopatología de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc), Gabriela Fogliata, analizó el escenario sanitario de los lotes de limón en Tucumán en una primavera con lluvias superiores a las habituales y brindó recomendaciones para prevenir enfermedades durante el período de floración y cuaje.
Ese período es uno de los más críticos para la sanidad del limón. Este año, con el inicio de una temporada altamente lluviosa y con pronóstico de continuar estas condiciones durante el resto de la fase de crecimiento de los frutos, se recomienda a los productores extremar las medidas de manejo, explicó Fogliata.
Según la especialista, la combinación de tejidos jóvenes, con condiciones de alta humedad y rangos de temperaturas moderadas, genera condiciones predisponentes ideales para el desarrollo de las enfermedades fúngicas. Esto ocurre en especial con las enfermedades tempranas, como la melanosis y la botritis, que se presentan todas las campañas en mayor o menor intensidad según las condiciones y las regiones, y afectan la calidad comercial de la fruta. Además, estas condiciones son altamente favorables para la sarna, una enfermedad cuarentenaria presente en Tucumán, que suele tener muy baja prevalencia bajo las condiciones normales de primavera de la región.
Desde inicios de septiembre hasta la fecha, se registraron precipitaciones que en algunas localidades superan el doble del valor del mismo período de la campaña pasada. Lo más significativo es que hubo 20 días de lluvia en las principales áreas productoras, cinco veces más que la campaña anterior. Esto trae como consecuencia una gran cantidad de horas de mojado foliar, óptimo para la infección de las enfermedades tempranas, y además dificulta la realización de los controles sanitarios a tiempo.
Una de las consideraciones que deben tenerse en cuenta es que los fungicidas que se utilizan actualmente son preventivos, ya sea los cúpricos (de contacto) o las estrobilurinas (de acción traslaminar), por lo que deben ser aplicados antes de las lluvias, que es cuando se produce la infección.
Fungicidas
Para la selección de los fungicidas, dentro del estrecho rango de productos disponibles, es ideal elegir los que logren una mayor persistencia sobre los tejidos de las plantas, con formulados de calidad y activos adecuados. Entre los activos cúpricos, el óxido cuproso es el que presenta las características físico-químicas más adecuadas para alcanzar este objetivo. Su tamaño de partículas y su solubilidad media permiten alcanzar una buena retención inicial de las partículas de cobre sobre los tejidos vegetales, una mayor persistencia (mayor resistencia al lavado por la lluvia), una mayor cantidad de superficie específica para liberar iones de cobre y una liberación media. Entre las estrobilurinas, es ideal aplicar las que tengan una mayor residualidad.
En cuanto a la mancha negra, una enfermedad cuarentenaria, su infección se inicia en el cuaje. Por eso, su manejo preventivo comienza con aplicaciones de cúpricos. Su período crítico ocurre normalmente a fines de noviembre y durante diciembre y enero, y en ese momento se refuerza su control con estrobilurinas. En esta campaña, si las condiciones de lluvia continúan, deberá reforzarse su control con aplicaciones de estrobilurinas más tempranas.
En cuanto a la cancrosis, una enfermedad bacteriana de importancia cuarentenaria, estas condiciones pueden adelantar el período crítico, que generalmente se inicia en diciembre y se prolonga hasta marzo, aunque la bacteria requiere temperaturas más altas. Su control se realiza básicamente con cúpricos y deberá prever una frecuencia adecuada de aplicación, una correcta cobertura de toda la planta y una dosis que resista el lavado por la lluvia y deje un residuo eficaz. Será clave, tanto para la cancrosis como para la mancha negra, remover los frutos maduros con síntomas presentes en la planta, para minimizar la fuente de inóculo.





