Atlético Tucumán mostró carácter, pero sus errores le costaron otra derrota ante Rosario Central

El “Decano” logró remontar un 0-2 en el Monumental, pero una desatención defensiva terminó por condenarlo. Pese a la caída, el equipo de Falcioni dejó señales positivas de cara a la Copa Argentina.

Atlético Tucumán mostró carácter, pero sus errores le costaron otra derrota ante Rosario Central
OSVALDO RIPOLL / LA GACETA
Por Gonzalo Vera Hace 2 Hs

En un partido de ida y vuelta, Atlético Tucumán volvió a quedarse con las manos vacías. La caída 3 a 2 ante Rosario Central mostró las dos caras del conjunto de Julio César Falcioni: por un lado, la entereza para sobreponerse a un arranque adverso y nivelar el resultado; por el otro, las desatenciones en el fondo y los desajustes en el retroceso que terminaron inclinando la balanza a favor del puntero.

El inicio desnudó las fallas que la defensa “decana” arrastra desde hace algunas fechas. Aunque en los primeros segundos del encuentro Atlético había avisado dos veces, en la primera llegada a fondo el elenco rosarino se puso en ventaja. A los tres minutos, jugaron rápido un córner para que Ángel Di María comenzara a exhibir toda su jerarquía: el campeón del mundo lanzó un buscapié, Gastón Ávila se anticipó ante una defensa pasiva y definió al primer palo para marcar el 1 a 0. Apenas cuatro minutos más tarde, el propio zaguero envió un centro sin demasiado peligro, pero Luis Ingolotti calculó mal y la diferencia se estiró.

En ese primer cuarto de hora, Central lastimaba de forma constante por los costados. Por la izquierda, Jaminton Campaz superaba a Leonel Di Plácido en el mano a mano prácticamente en cada intervención, y en la otra banda, Giovanni Cantizano también generaba riesgo. Además, Di María se movía suelto y encontraba espacios a espaldas de Leonel Vega. Condicionado por una tarjeta amarilla a los diez minutos, el volante central no lograba cortar el circuito de juego del visitante.

Rebeldía, sociedad y empate

Atlético no se desordenó y poco a poco empezó a emparejar el trámite. A partir de los 25 minutos, Rosario Central mermó el ritmo. El “Decano” adelantó sus líneas, presionó con mayor criterio y comenzó a capturar los rebotes en tres cuartos de cancha.

La levantada pasó en gran medida por los pies de Lautaro Godoy y Ramiro Ruiz Rodríguez, sumados a la productiva sociedad que conformaron Alexis Canelo y Franco Nicola por el sector izquierdo. A diferencia de las intervenciones individuales de Nicolás Laméndola, la dupla apostó a la asociación corta y a diagonales que desarticularon el fondo visitante.

A los 37 minutos llegó el descuento: tras varios pasajes de merodear el área y avisar, Ruiz Rodríguez sacó un centro preciso y Canelo cabeceó con potencia para estampar el 1 a 2. El festejo descolocó a Central y, cinco minutos después, Leandro Díaz asistió a Ruiz Rodríguez tras una destacada maniobra colectiva para igualar antes del descanso.

En el segundo tiempo, el cotejo se transformó en un espectáculo de ida y vuelta. A pesar de la jerarquía de Central, Atlético jamás se achicó y se plantó de lleno en el golpe por golpe.

El duelo se disputó con la intensidad de una final: se vio un fútbol vibrante, casi de potrero, con dos conjuntos volcados al ataque y con el cuadro tucumano emparejando el desarrollo a pura entrega. En ese trámite abierto, en el que cualquiera podía inclinar la balanza e Ingolotti aportó tapadas determinantes, el compromiso de los futbolistas locales fue intachable: Godoy, Nicola, Canelo y Ruiz Rodríguez se brindaron al 100 % y derrocharon coraje en cada dividida.

Pero la suerte volvió a ser esquiva. A los 80 minutos, Jonatan Fernández encabezó una réplica con campo abierto. Clever Ferreira salió al cruce, pero se resbaló y dejó al jugador “canalla” mano a mano frente al arco para decretar el 3 a 2.

El golpe dejó sin respuestas físicas a Atlético. Los ingresos sobre el cierre de Laméndola y Renzo Tesuri no modificaron la tónica y el “Decano” consumó una nueva caída condicionada por los errores en el área propia.

Aunque quedó marginado de la pelea en el Clausura, el amor propio, la capacidad para responder a los golpes iniciales y la determinación para buscar el triunfo dejaron señales positivas de cara al gran objetivo del semestre. Si el equipo sostiene ese mismo carácter el miércoles 28 en Salta, sus chances estarán intactas.

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